CucharaSaturada

FRAGMENTOS BREVES DE AUTORES CUYO APELLIDO O SEUDÓNIMO COMIENZA POR LA LETRA:

Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudóninimo comienzo por la letra B

Bécquer, Gustavo Adolfo.    (El rayo de luna):

-¡El amor!... El amor es un rayo de luna -murmuraba el joven.

-¿Por qué no despertáis de ese letargo? -le decía uno de sus escuderos-, os vestís de hierro de pies a cabeza, mandáis desplegar al aire vuestro pendón de ricohombre, y marchamos a la guerra: en la guerra se encuentra la gloria.

-¡La gloria!... La gloria es un rayo de luna.

-¿Queréis que os diga una cantiga, la última que ha compuesto mosén Arnaldo, el trovador provenzal?

-¡No! ¡No! -exclamó el joven incorporándose colérico en su sitial- no quiero nada... es decir, sí quiero... quiero que me dejéis solo... Cantigas... mujeres... glorias... felicidad... mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué?, para encontrar un rayo de luna.

Enlace directo al cuento El rayo de luna de Gustavo Adolfo Bécquer:

Enlace directo al cuento El rayo de luna de Gustavo Adolfo Bécquer

   

Bernhard, Thomas.    (Extinción):

  La fotografía solo muestra el instante grotesco y cómico, pensé, no muestra al ser humano como ha sido en resumidas cuentas durante toda su vida, la fotografía es una falsificación perversa y solapada, toda fotografía, cualquiera que sea el fotografiado, es un CaratExtincionatentado absoluto contra la dignidad humana, una monstruosa falsificación de la Naturaleza, una innoble atrocidad…. La fotografía es una pasión abyecta que abarca todos los continentes y todas las capas de población, una enfermedad que ha acometido a la Humanidad entera y de la que nunca podrá curarse ya… es la más misántropa de todas las artes. Al inventor le debemos la deformación definitiva de la Naturaleza y del hombre que existe en ella, convirtiéndolos en su caricatura perversa. Todavía no se ha visto en ninguna fotografía un ser humano natural, lo que quiere decir, real y verdadero, como no he visto tampoco en ninguna fotografía una Naturaleza real y verdadera. La fotografía es la mayor desgracia del siglo XX.

  La Iglesia católica causa en las jóvenes cabezas tantos desastres, cuando los padres son católicos y siguen automáticamente la religión católica, que resulta inimaginable. Que hemos sido educados católicamente quiere decir que hemos sido radicalmente destruidos, Gambetti. El Catolicismo es el gran destructor de almas infantiles, el gran inspirador de miedos, el gran aniquilador del carácter del niño. Esa es la verdad. Millones y, en definitiva, miles de millones deben a la Iglesia Católica el haber sido radicalmente destruidos y echados a perder para el mundo, el que su naturaleza se haya convertido en antinaturalaza. La Iglesia Católica tiene sobre su conciencia al hombre destruido, el caotizado, al en definitiva, completamente infeliz, ésa es la verdad y no lo contrario. Porque la Iglesia Católica solo tolera al hombre católico y a nadie más, ésa es su intención y su objetivo constate. La Iglesia Católica hace, de los hombres católicos, criaturas embrutecidas que han olvidado el pensamiento independiente, y lo han traicionado por la religión católica.

Enlace directo a los fragmentos de Extinción de Thomas Bernhard:

Enlace directo a los fragmentos de Extinción de Thomas Bernhard

   

  

Berlanga, Andrés. La gaznápira: 

     - Te gustaría rescatarlos, hacer que otros muchos los conozcan y los quieran: vas a escribir su historia verdadera, aunque no sepas para quien. Te bastaría con que, cuando tú no existas, uno solo de los miles de nacidos en este mismo segundo se acercara de tu mano hasta Monchel; para él alumbrarás penumbras y pulirás palabras, apartarás las telarañas de tu memoria, donde los recuerdos y lo que imaginas andan atrapados y fundidos; perseguirás aquellos años...

Enlace directo a los fragmentos de La gaznápira de Andrés Berlanga:

Enlace directo a los fragmentos de La gaznápira de Andrés Berlanga

   

 

Bernanos, George, Los grandes cementerios bajo la luna:

... «Solo creo en lo que me cuesta. Si algo aceptable hice en la vida, al principio me pareció inútil, inútil hasta la ridiculez, inútil hasta la aversión. El demonio de mi corazón se llama para qué?»

- En todos los hombres hay una enorme capacidad de resignación, el hombre es resignado por naturaleza. Por eso dura. Porque, bien pensado, de otro modo el animal lógico no habría soportado ser el juguete de las cosas. Hace milenios que el último de ellos se habría roto la cabeza contra los muros de su cueva, maldiciendo su suerte. 

 Leer fragmentos: 

Enlace directo a los fragmentos de Los grandes cementerios bajo la luna de George Bernanos:

Enlace directo a los fragmentos de Los grandes cementerios bajo la luna de George Bernanos

   

Bioy Casares, La invención de Morel: 

     ... «creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo. Solo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia...

Enlace directo al comienzo de La invención de Morel de Bioy Casares:

Enlace directo al comienzo de La invención de Morel de Bioy Casares

   

Böll, Heinrich, Opiniones de un payaso:

... Por un momento todo quedó en silencio, después le oí bajar las escaleras. Los hijos de este mundo son no sólo más listos, sino también más humanos y más generosos que los hijos de la luz…

... Hace ya tiempo que desistí de hablar con alguien de dinero o de arte. En el momento en que los dos entramos en discusión, nunca nos ponemos de acuerdo: el arte está invariablemente mal pagado o lo está excesivamente. En un circo ambulante inglés conocí una vez un payaso que en lo profesional valía veinte veces lo que yo y era diez veces más artista que yo, y que sin embargo no llegaba a ganar diez marcos al día: se llamaba James Ellis, rozaba ya la cincuentena, y cuando le invité a cenar -hubo tortilla con jamón, ensalada y pastel de manzana- la comida le sentó mal: hacía diez años que no comía tanto de una vez. Desde que conocí a James jamás he vuelto a discutir de dinero ni de arte. Aceptaré las cosas tal y como vengan, y cuento con el arroyo.

... Su mujer es bella de tal modo que no se sabe si está viva o se le ha dado cuerda nada más. Todo el tiempo que pasé junto a ella estuve tentado de cogerla por los brazos o por los hombros, o por las piernas para cerciorarme de que no era una muñeca. Todo lo que ella aportó a la conversación consistió en dos expresiones «ah, qué bien» y «ah, qué horrible»...

Leer fragmentos:   OpinionesDeUnPayaso

   

   

Borchert, Wolfgang,  Un andar solitario:

 Érase una vez dos personas.

 Cuando tenían dos años, se pegaban con las manos.

 Cuando tenían doce, se pegaban con palos y se tiraban piedras.

 Cuando tenían veintidós, se disparaban con fusiles.

 Cuando tenían cuarenta y dos, se lanzaban bombas.

 Cuando tenían sesenta y dos, utilizaban bacterias.

 Cuando tenían ochenta y dos, se murieron. Fueron enterrados uno al lado del otro.

 Cuando, cientos de años después, una lombriz se abrió camino comiendo entre sus tumbas, no se dio cuenta de que allí estaban enterradas dos personas distintas. Era la misma tierra.  Todo era la misma tierra.

 

   

Borges, Jorge Luis, De una conferencia (Borges oral -Ed.Alianza-):
 

     BorgesOral - «De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación.»

   

Bradbury, Ray, Fahrenheit 451: 

 

      - «No importa lo que hagas -decía-, en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ellos tus manos. La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un auténtico jardinero está en el tacto. El cortador de césped igual podría no haber estado allí, el jardinero estará allí para siempre.»

  

      - Proseguimos impertérritos insultando a los muertos. Proseguimos escupiendo sobre las tumbas de todos los pobres que habían muerto antes que nosotros. Durante la próxima semana, el próximo mes y el próximo año vamos a conocer a mucha gente solitaria. Y cuando nos pregunten lo que hacemos, podemos decir: «Estamos recordando.» Ahí es donde venceremos a la larga. Y, algún día, recordaremos tanto, que construiremos la mayor pala mecánica de la Historia, con la que excavaremos la sepultura mayor de todos los tiempos, donde meteremos la guerra y la enterraremos. Vamos, ahora. Ante todo, deberemos construir una fábrica de espejos, y durante el próximo año, sólo fabricaremos espejos y nos miraremos prolongadamente en ellos. 

Enlace directo al final de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury:

Enlace directo al final de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

   

Brecht Bertolt  La evitable ascensión de Arturo Ui: 

          

RAGG

¡La posteridad no teje guirnaldas a los gángsteres!
El pueblo, inconstante, busca
Nuevos héroes. Y el héroe de ayer no.
Se hunde en el olvido. Su orden de detención amarillea
En archivos polvorientos. «Acaso no fui yo quien os
Hizo esas heridas» -«¿Cuándo?» -«Hace tiempo!»
-«¡Ah, las heridas-
Son ya cicatrices!» -¡Y hasta la cicatriz más hermosa
Desaparece con quien la lleva!-
«Entonces, en un mundo en que las buenas obras
Tan desapercibidas pasan, ¿no queda siquiera
De las malas testimonio? -«¡No!»- «¡Mundo corrupto!»

UI, ruge

¡Cerradle la bocaza!

Los guardaespaldas se aproximan a Ragg.

  ---

UI.

Ya. ¿Y él se ríe?

GIVOLÀ.

Hasta que se desprenden del techo las molduras.

Pero no se lo digas, porque volverá a decir que no puedo soportarlo. Quítale mejor esa manía de coleccionar sombreros.

UI.

¿Qué sombreros?

GIVOLÀ.

Los de la gente que liquida. Y se pasea con ellos en público. Resulta repugnante.

UI.

Yo no pongo bozal al perro que me caza. Y paso por alto los defectillos de mis colaboradores.

  ---

 

UI.

Esa pregunta
Es acertada. Y mi respuesta es
Que en el mundo de hoy, se quiera o no,
No es posible prescindir ya
Del Obrero, aunque sea como cliente.
Siempre he insistido en que el trabajo honrado
No es humillante, sino rentable y constructivo.
Y por ello es necesario. El obrero, uno por uno,
Goza de toda mi simpatía. Solo cuando
Se amotina y aún se atreve
A intervenir en los que no comprende
En cómo obtener ganancias y demás
Le digo: alto ahí, hermano, que eso no es así.
Eres un trabajador, luego trabajas.
Si estás en huelga y no trabajas.
Ya no eres un trabajador, sino un tipo
Peligroso, y entonces intervengo yo.

Clark aplaude.

 

   ---

INNA.

Estas noches lluviosas
Atacan los nervios.

ROMA.

Por eso me gustan.
De las noches, las más negras.
De los coches, lo más veloces.
Y de los amigos, los más
Audaces.

Enlace directo a los fragmentos de La evitable ascensión de Arturo Ui de Bertolt Brecht:

Enlace directo a los fragmentos de La evitable ascensión de Arturo Ui de Bertolt Brecht

   

Bruen, Ken.    (El gran arresto):

KBruen El gran arrestoFalls protagonizaba todos los sueños eróticos de la comisaría. Al menos, eso le gustaba pensar. Medía poco más de 1,65 y era, como se suele decir, de carnes prietas, pero le sentaba bien. Al verla, la mente se llenaba de arrebatados adjetivos: exuberante, turgente, pechugona, disponible. Este último, en grandes letras de neón

Soltó una risita cómplice.

—¿De qué te ríes? —le preguntó Rosie.

—¿Conoces a Andrews?.

—¿El de la comisaría de Brixton?

—Sí, ese. Anoche le colé el rollo de siempre, ya sabes, que los hombres se lo creen todo.

Rosie se rió antes de preguntar:

—¿Lo de «El sexo tiene que ser una experiencia espiritual para una mujer, no consiste sólo en follar y marcharse.»

—Sí. Le expliqué que tenía que haber un vínculo emocional. Se lo tragó hasta el fondo, el soplagaitas.

Le dio otro mordisco al bollo, se dejó llevar por aquel azucarado placer y se preparó para la puntilla.

—Y encima me creyó cuando le dije que el tamaño no importa.

Rosie intentaba no armar demasiado escándalo. En una cantina llena de hombres, la risa de una mujer parecía una amenaza en toda regla. Levantó la mano y midió unos cinco centímetros imaginarios entre el pulgar y el índice:

—¿Te resulta familiar?

Falls se desternillaba

—Tú también te lo cepillaste, ¿eh, zorra?

—Bueno, fue algo rápido, eso al menos se lo concedo.

   

Bruen, Ken.    (El alien):

... - Mira, eres un tío atractivo, pero eso ya lo sabes. Tendríamos una cita, un calentón y probablemente una sesión de sexo- Él asintió, aunque inseguro, y ella continuó-: Sé que pasarías un bien rato, joder, lo pasarías de miedo. Y seguro que yo también. Pero luego vendrían las mentiras, las peleas, la amargura… ¿Para qué molestarse?

KBruen ElAlienEl tipo lo pensó un momento antes de decir:

-Me gusta más la primera parte.

-De todos modos, eres demasiado viejo –apuntilló para aplastarlo. Un bateo preciso y fuera del estadio. Resistencia cero y ni siquiera había empezado. No se sintió bien.

«Diablos», pensó. «Se supone que la venganza ha de ser dulce».

Su padre, en uno de sus escasos momentos de sobriedad, le había dicho: «Si planeas una venganza, cava dos tumbas».

 

   

... -El tío cuenta que cuando era un niño, tenía un perro al que adoraba. Un día, su padre llegó a casa y encontró al perro con la nariz en la mantequilla, así que le disparó. Más tarde, otro tipo le dice a Harry Dean «Parece que no te gusta mucho la gente». Y Harry le contesta: «No desde que el perro metió la nariz en la mantequilla».

Roberts no estaba seguro de qué responder. Al final dijo:

-Tengo que verla.

Brant, irritado, contestó:

-¿No lo ha entendido?

-Claro que sí. –Pero no era cierto. O peor, ambos lo entendían muy bien. Siempre llega un momento en que toda amistad debe superar un bache o está perdida.

Y la pérdida es irrecuperable.

Enlace directo a los fragmentos de El Alien de Ken Bruen:

Enlace directo a los fragmentos de El Alien de Ken Bruen

   

Bukowski, Charles  Factotum: 

          

        Tenía una maleta de cartón que se estaba cayendo a pedazos. En otros tiempos había sido negra, pero la cubierta negra se había pelado y el cartón amarillo había quedado al descubierto. Había tratado de arreglarlo cu­briendo el cartón con betún negro. Mientras caminaba bajo la lluvia, el betún de la maleta se iba corriendo y sin darme cuenta me iba pintando rayas negras en ambas per­neras del pantalón al BukowskyFactcambiarme la maleta de una mano a otra.

         Me acordé de cómo mi padre solía volver a casa cada noche y hablaba a mi madre de su trabajo. La murga del trabajo empezaba nada más cruzar la puerta, continuaba en la mesa de la cena y acababa en la cama cuando daba el grito de «¡Luces fuera!» a las 8 de la tarde, de modo que él pudiera descansar y recobrar fuerzas para el trabajo que le esperaba al día siguiente. No había otro tema en su vida a excepción del trabajo.

          Fue entonces cuando aprendí que no es suficiente con hacer tu trabajo, sino que además tienes que mostrar un interés por él, una pasión incluso.

Enlace directo al comienzo de Factotum de Charles Bukowski:

Enlace directo al comienzo de Factotum de Charles Bukowski

   

Burgess, Anthony.     (La naranja mecánica)

     - Sí sí sí, eso era. La juventud tiene que pasar, ah, sí. Pero en cierto modo ser joven es como ser un animal. No, no es tanto ser un animal sino uno de esos muñecos malencos que venden en las calles, pequeños chelovecos de hojalata con un resorte dentro y una llave para darles cuerda fuera, y les das cuerda grr grr grr y ellos itean como si caminaran, oh hermanos míos. Pero itean en línea recta y tropizan contra las cosas bang bang y no pueden evitar hacer lo que hacen. Ser joven es como ser una de esas malencas máquinas.

Enlace directo a el final de La naranja mecánica de Anthony Burgess:

Enlace directo a el final de La naranja mecánica de Anthony Burgess

 

BREVES FRAGMENTOS DE LIBROS: NAVEGACIÓN

-Por inicial del apellido/pseudónimo de los AUTORES  (alfabético)-

 

Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra A Fragmentos breves
 de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra B Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra C Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra D Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra E Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra F Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra G
Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra H Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra I Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra J Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra K Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por letra L Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por letra M Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por letra N
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