CucharaSaturada

Lo último en Fragmentosdelibros.com

NUEVAS INCORPORACIONES

Enlaces directos en las imágenes

Comienzo de Lazarillo de Tormes.
Anónimo
Acceso directo al comienzo de Lazarillo de Tormes

Todo lo que hay. Comienzo
de James Salter
Todo lo que hay de James Salter. Comienzo.

Fragmentos de Confesiones de un gánster económico.
John Perkins
Fragmentos de Confesiones de un gánster económico. John Perkins

Final de Fortunata y Jacinta.
Benito Pérez Galdós
Final de Fortunata y Jacinta. Benito Pérez Galdós

 

 

NUEVAS PORTADAS
El guardián entre en centeno Fragmentos
de J.D. Salinger
Fragmentos de El guardián entre en centeno de J.D. Salinger

Esperando a Godot. Comienzo
de Samuel Beckett
Esperando a Godot de Samuel Beckett. Comienzo

El tercer hombre Final
de Graham Green
Final de El tercer hombre de Graham Green

Balthazar Final
de Lawrence Durrell
Final de Balthazar de Lawrence Durrell.

DedoIndice

 

Fragmentos de libros. LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS de Paolo Giordano  Comienzo I:

Nuestra portada:
Valla AmorProhibido800  
VOZ DE LA FOTO: Números primos: Deseo sin contacto, sin solución. Indeseables fisuras y una prohibición enigmática. Expresión barrial en una valla.
Madrid extrarradio    © LCJ 2019

Comienzos de libros

IconoFraLib ... algo decimos de este libro

      

      «El vestido ricamente guarnecido de la vieja tía se amoldó

        perfectamente al cuerpo esbelto de Sylvie, quién me pidió

        que se lo atara. “Tiene mangas lisas ¡qué ridículo!”, dijo»

                                                          GERARD DE NERVAL, Sylvie, 1853

 

El ángel de la nieve

(1983)

 

1

Alice della Roca odiaba la escuela esquí. Odiaba tener que despertarse a las siete y media de la mañana incluso en Navidad, y que mientras desayunaba su padre la mirase meciendo nerviosamente la pierna por debajo de la mesa, como diciéndole que se diera prisa. Odiaba ponerse los leotardos de lana, que le picaban en los muslos, y las manoplas, que le impedían mover los dedos y el casco, que le estrujaba la cara y tenía un hierro que se le clavaba en la mandíbula, y aquellas botas, que siempre le iban pequeñas y la hacían andar como un gorila.

- Bueno, ¿qué? ¿Te bebes la leche o no? –volvió a apremiarla su padre

Alice tragó tres dedos de leche hirivendo que le quemó sucesivamente la lengua, el esófago y el estómago.

-      Bien. Y hoy demuestra quién eres, ¿vale?

¿Y quién soy yo?, pensó ella.

...

Continuar comienzo   de "La soledad de los números primos

 

Comparta, si lo considera de interés, gracias:     

          Contáct@ con

 fragmentosdelibros.com 

     FormContacto

         

             El Buda lógico

ElBudaLogico Servi

         

                      Usted

UstedModulo

         

© 2020 fragmentosdelibros.com. Todos los derechos reservados. Director Luis Caamaño Jiménez

Please publish modules in offcanvas position.