EL VIENTO SOPLA DEL NORTE

     Autora:  Victoria Suever.

Portada sep 17       

Comienzo del libro

 

1920. Vila Praia de Âncora

Portugal

 

Amalia y Diego

 

           Nada hacía presagiar aquella mañana la desgracia que azotaría Vila Praia de Âncora freguesía del concejo de Caminha, al norte de Portugal.

         Vila Praia de Âncora, a principios del siglo xx, era un pequeño pueblo pesquero en el distrito de Viana do Castelo, ya casi en la frontera con España.

        Cada día al amanecer, las mujeres del pueblo salían al encuentro de sus maridos, hijos, novios o hermanos para ayudarles en la descarga y posterior venta del pescado en la lonja.

       Esa mañana, después de la gran tormenta acaecida durante la madrugada, el viento había cesado y había dejado paso a una suave brisa que agitaba sus airosas faldas y cabellos, por más que sus cabezas estuvieran cubiertas por pañuelos para evitar que el pelo se les enredara con el viento; incluso algunas llevaban gruesos mantones que se ponían cubriéndoles la cabeza para evitar el frío.

      El sol se iba alzando en el nublado cielo y pareciera que tuviera miedo de salir y delatar el paso de las horas;  cauteloso se asomaba entre las nubes, mientras las mujeres miraban al horizonte cada vez más agitadas, esperando el regreso de las pequeñas embarcaciones que faenaban en aguas litorales próximas a la costa.

      Observando que sus sombras, arropadas por las olas, cada vez se hacían más pequeñas, comentaban cómo sus hombres, todos marineros, se quejaban del gran esfuerzo que conllevaba realizar la captura del pescado y subastarla ese mismo día en la lonja del puerto mientras estaba fresco para obtener el precio más alto; después el precio bajaba. Pero en el fondo, estos lamentos trataban tan solo de velar las sospechas que sacudían sus corazones. Tenían el alma en vilo.

MamaMundi

 Primer fragmento

          …Su madre, doña Dulce, que estaba como un flan, la buscó por toda la hacienda, enfadadísima. Había servido a su señora durante dieciséis años, y nunca se le había escapado ninguno de sus ocho hijos, y ahora, perdía a la suya.

          Horas más tarde, el enfado pasó a pavor, y ya no solo la buscaba su madre, si no su padre y sus hermanos, que ya habían regresado del colegio o del trabajo. Ya por la tarde, y a punto de ponerse el sol, todos los empleados de la finca la buscaban, el pánico en sus ojos, pues todos querían a la niña, todos la habían visto nacer y crecer, todos amaban esos ojos de azabache y esos dientecillos de blancura insuperable, que destacaba con el tostado de su piel. Además, todos habían reído contagiados por su risa.

         Don Gregorio, a punto de enloquecer, llamó a la guardia nacional republicana, que se presentó en la finca, con sus trajes verdes flamantes y se pusieron a buscar con linternas en los pozos, en las zanjas y en otros lugares peligrosos de los alrededores.

          La madre, doña Dulce con los ojos rojos e hinchados, no había probado bocado en todo el día. El disgusto y la falta de alimento habían hundido sus mejillas y sus ojos tenían una mirada cadavérica. Entraba y salía de la casa, subía y bajaba las escaleras, llamándola con desesperación y entre jadeos, mirando y remirando una y otra vez las habitaciones que ya había recorrido mil veces durante el día. Parecía un alma en pena recorriendo la casa ya a oscuras, llamando a la niña con un hilo de voz, pues se había quedado ronca de tanto llamarla a gritos y de tanto llorar. Arrastraba los pies y se agarraba a las paredes para no caerse, y aunque su marido, criadas, hijos y demás personas de la hacienda, le habían dicho que se tumbara un rato y descansara, ella parecía no escuchar a nadie, pasaba de largo, y se desasía de las manos que pretendían sujetarla.

          Y en medio de todo este alboroto, oyeron el galopar de un caballo en la lejanía y el ruido de un carro. Todos se temieron lo peor. Un hombre venía voceando, pero sus palabras eran ininteligibles. Cuando la madre lo oyó se desplomó aterrada en una butaca, y no parpadeó hasta que fue visible que era el carro del lechero, instante en que se levantó y sacando fuerzas de flaqueza, echó a correr hacia él. Otros habían hecho lo mismo.

          Todos corrieron hacia él, pero el miedo los envolvía: sabían que podría ser portador de noticias, pero no sabían si serían buenas o malas…

 ArregloRed

 

 Segundo fragmento

     —João dice que los tienes a todos locos. Que vendéis casi el doble que hace un año… Me estoy poniendo un poco celoso —le dijo su novio Diego un día, bromeando.

    —Pero yo al único que quiero es a ti —afirmó cogiéndole la cara entre las manos y besándolo con cariño—. Y cuando nos casemos dejaré la tienda, así que tendré que hacer ganar a mi padre una buena cantidad de dinero para compensar mi ausencia.

    —¡Soy tan feliz! —profirió  Diego, poniendo su callosa manaza encima del vientre de Amalia—. Nos tenemos que casar pronto. Mañana iré a ver al cura para que haga las amonestaciones.

   Amalia estaba embarazada, algo que, lejos de ser un problema, había sido un motivo de satisfacción y unión para ambos. El embarazo había dado aún más frescura a su cutis y estaba bellísima.

    El novio de Amalia, Diego, estaba deseando cada día pisar tierra firme para abrazar y besar a su novia, aunque como eran observados por todos, se conformaba con abrazarla. Era un muchacho de veintidós años, querido por todos, familiares y amigos. Huérfano de padre, con tres hermanos, trabajador, honrado y dedicado enteramente a su oficio y a su familia. Y ahora a ella.

    Su sueño era ser patrón de un barco, ser su único dueño y decidir qué pescar, cómo y dónde, no como ahora, que debía limitarse a hacer lo que su patrón le mandara.

    Estaba embarcado en el Manuela II, y hacían pesca de bajura. La tripulación la integraban unos cuantos hombres y tardaban poco tiempo en desembarcar las capturas en el puerto.

    Históricamente, la flota de bajura alterna su actividad a lo largo del año entre la pesca de sepia, que se realiza de marzo a junio, con la pesca de especies pelágicas como la sardina y el jurel, que se capturan mediante artes de cerco y xeito, de junio hasta finales del verano. A partir de octubre, su actividad se centra en el marisqueo y continúa hasta el inicio de la veda del marisco en marzo del año siguiente.

 

 VictoriaSuever

Autora:

Victoria Suever nació en Madrid y estudió en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en su profesión durante veinticinco años, hasta que decidió cambiar su actividad por la de escritora, su gran pasión durante años, pero que por falta de tiempo nunca pudo realizar. Viajera incansable, de mente abierta y curiosidad infinita, se ha adentrado en la cultura de estos dos países para conocer su historia y forma de vida, y así poder escribir este libro que hoy les presentamos. 

Contraportada

 

SINOPSIS 

                     MOÇAMBIQUE     vinheta-hotel-polana

    

 

Thriller histórico. Una joven viaja a África, alejándose de sus parientes y costumbres, donde se enfrenta a una sociedad regida por hombres,  totalmente distintas a su tierra natal  y en la que tendrá que aprender a sobrevivir.

La autora crea una trama entre personajes ficticios e históricos de ambos países, con aventuras, crímenes y desfalcos que se entremezclan con la vida de gentes humildes, trabajadoras y honradas.

A través de la vida de esta muchacha de las personas que la rodean, viviréis con ella los cambios surgidos en Portugal y su colonia en África, Mozambique durante el siglo XX. Podréis conocer su historia y anécdotas que ni os esperabais.

Sabréis  cómo se formaron las colonias, las etnias de esta zona de África y sus costumbres, los matriarcados, sus maravillosos paisajes, las peculiaridades de sus habitantes. Nos introducirá en la creación de la ciudad de Lourenço Marques, capital de esta colonia, en el trabajo en minas, grandes plantaciones y en la cultura de los distintos grupos nativos de la zona. Haréis un viaje por la colonia africana sin salir de vuestra casa. Además un sinfín de aventuras os acompañarán, historias de amor, deseo y desengaños, espías, ambición y política, que abrirán vuestras mentes hacia un mundo que está casi sin explorar,  disfrutando de cómo fueron los últimos años de la Colonia Oriental Portuguesa.

Nueva versión ampliada y con fotografías de la época.

 

MosaicoCiudad

 

    

 

DÓNDE SE PUEDE ADQUIRIR:


España:
          Cualquier librería. Si no lo tuvieran encárgalo, la Editorial Ledoria lo envía gratis a tu librería en
   dos o tres días. Después te lo vende tu librero habitual.

 

       - EDITORIAL LEDORIA   Tfno. 925 251 381   Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

                 Si quieres pagar al recibirlo para no usar tarjeta de crédito, llama a este teléfono y lo
          pagas a la entrega (es la propia editorial del libro que tiene esa gentileza). Lo envía a tu casa y lo
          pagas al llegar.

 

- Casa del libro (en las propias librerías en España o por internet):   

             https://www.casadellibro.com/libro-el-viento-sopla-del-norte/9788416005895/2933338       

                     Envío gratis a partir de 20 Euros. Muchas promociones de envío gratis y otros ahorros.

 

- Librerías Agapea:

             https://www.agapea.com/Victoria-Suever/EL-VIENTO-SOPLA-DEL-NORTE

            También pedidos urgentes.


- Librería Traficantes de sueños (en la propia librería o por Internet):

            https://www.traficantes.net/libros/el-viento-sopla-del-norte

 

- Amazon.es:    -  El Viento sopla del Norte

                       Envío gratis con Amazon Prime.

 

- Desde México, Chile, Argentina, Colombia, USA y otros países

Busca libre (Internet):

            10% de descuento casi siempre

 

 (Pinchar en el nombre del país para enlazar)
             - Argentina.  

             - Chile.    
           - Colombia.     
           - México.      
           - Estados Unidos.     
           - España.    
           - Internacional.     

 

     - Desde cualquier país de Europa o América del Norte, Centro y Sur y otros países de Asia, Australia, etc. Consultad.