LO QUE DECIMOS EN FRAGMENTOS DE LIBROS DE:   LAS AVENTURAS DE HUCKELBERRY FIN          

Como casi todos ustedes, nosotros también leímos a Mark Twain en nuestra adolescencia; leímos las clásicas Aventuras de Tom Sawyer y El príncipe y el mendigo, y vimos sus historias también, repetidamente en las tardes de televisión. También, y ya, con algo de suspicacia, su novela Un yanki en la corte del rey Arturo. Y hasta allí llegamos con Twain. Con el tiempo, este autor se ha consolidado como un clásico y junto a Melville es considerado como uno de los “padres” de la Gran Novela norteamericana. Pero no fue hasta hace un par de años cuando quedamos sorprendidos de encontrarnos a Las aventuras de Huckelberry Finn con la consideración casi unánime de ser una obra merecedora de estar en los mejores libros de la historia de la literatura y, naturalmente, curiosos como somos, decidimos leerla a ver si descubríamos el porqué.

 

Reconocemos que fue una auténtica sorpresa al encontrarnos, no solo con una novela extraordinaria, sino con otros aspectos que están al alcance de muy pocos maestros. Construida con un ritmo propio de novela de aventuras para jóvenes y un humor que parece sencillo, esconde dentro muchas cosas que, posiblemente, un adolescente no sea capaz de ver, como por ejemplo, profundas críticas a la sociedad de su tiempo, a sus convenciones, a sus prejuicios, y, hasta ciertos modos de entender o enseñar la religión (Pensé que habría dos providencias y que un pobre chico lo pasaría muy bien con la de la viuda; pero que si pillaba la providencia de la señorita Watson, estaba apañado para siempre”). También encontramos reflexiones sin tono de arenga sobre la relatividad del dinero para la búsqueda de la felicidad, de la defensa del libre albedrío, de la naturalidad en el comportamiento o en el lenguaje… y, desde luego, situaciones que rozan el absurdo donde Twain despliega un humor inteligente y corrosivo por el que, hasta nosotros, vimos reflejadas algunas de nuestras tontunas y tozudeces. Si usted, aunque tenga 130 años, no ha leído este libro, hágalo sin prevención porque va a gustarle y a hallar sus propias claves; y luego, nos cuenta.

 

Lo que le ofrecemos aquí son unos cuantos fragmentos de Las aventuras de Huckelberry Finn y un capítulo íntegro y nos explicamos. Nos fue necesario, para que no se nos fuera de las manos, desestimar algunas de las marcas con las que íbamos señalando, según lo leíamos, los fragmentos que pensábamos incluir en este apartado, porque nos acumulamos de demasiados párrafos y frases que merecían el reconocimiento de ser incluidos en nuestro fragmentos de libros; y por ponerle algún ejemplo de lo que se que ha quedado fuera de la transcripción citaremos el capítulo completo que menciona Bolaño en el prólogo… o mucho del texto de los capítulos en los que, casi al final, se prepara la liberación de Jim

 

Un último apunte, éste para desvelar algo nuestro. Los fragmentos que usted va a encontrarse los hemos “tecleado” desde la traducción y el libro reseñado en la cabecera. Siempre nos guía esa intención y cuando podemos hacerlo así, lo hacemos; y así, nuestro fragmentos de libros está compuesto de ese modo. Reconocemos que es una pequeña estupidez teclear, en vez del copiar/pegar, tan recurrido, los libros que se encuentren en la red –no siempre es posible-. Pero, no sé, es como si, al transcribirlos “manualmente” hiciéramos los textos más “nuestros” –ya ve usted qué tontería-; pero, eso sí, también nosotros tenemos el escrúpulo de que se puede aprender algo más de los maestros no sólo leyéndolos, sino “rescribiéndolos”. Así que, si hay tiempo para ello, o no encontramos la misma traducción que referenciamos, lo escribimos nosotros. En el caso de Huckelberry Finn, aunque está libre de derechos en la red, pasa que a nosotros nos gusta mucha más el texto traducido de J.A. de Larrinaga en esta edición de Mondadori y prologada por Roberto Bolaño.

 

Para que usted aprecie la diferencia, finalizamos estos fragmentos transcritos de Huckelberry Finn incluyendo, al final, un capítulo completo “tostado” desde la red. Es el capítulo XIV obtenido de la web  http://www.biblioteca.org.ar/libros/133645.pdf, que es uno de esos capítulos magníficos que merecen entrar completo en la selección; y no vamos a cambiar ni una sola coma de lo copiado/pegado y así lucir, en la diferencia, algo de nuestro trabajo de “amanuenses” en pro de la calidad de formato y legibilidad.

 

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