LO QUE DECIMOS EN FRAGMENTOS DE LIBROS SOBRE "EL ARTE DE LA FICCIÓN"

El arte de la ficción de David Lodge.

         

Le presentamos en fragmentos de libros un clásico de lo que se denomina modernamente como «metaliteratura», que, sintetizando, no es otra cosa que la literatura que se refiere a la propia literatura.

En este caso, su autor, David Lodge, busca desentrañarnos los secretos del arte de la ficción por medio de descomponer y analizar de manera independiente los elementos, características, tipos, voces y, sobre todo, mecanismos que la componen y lo hace de un modo muy pedagógico, ameno y adecuado incluso para un lector profano. Son cincuenta capítulos que se gestaron como artículos periodísticos y en cada uno de ellos trata un aspecto determinado de la ficción, pero que es patente que se trata de una recopilación que compone una unidad coherente. Cada capítulo/tema está planteado de forma muy didáctica pues Lodge antecede a lo que nos cuenta del elemento tratado, uno o dos textos que lo ejemplarizan tomados de obras de ficción, generalmente bastante conocidas; aunque, por poner un mínimo pero, nosotros echamos de menos a autores y obras en castellano que por familiaridad, posiblemente nos haría más intuitivamente comprensible algún concepto, sin depender tanto de las traducciones y de algunas singularidades del idioma inglés que no son muy nuestras.

 Tanto si usted ha decidido intentar dominar el difícil arte de la ficción como si, como lector, está interesado en sus intríngulis, debería leer este libro sin excusas. Para engatusarle, nada mejor que  detallarle aquí el índice de capítulos para que vea usted que Lodge recorre casi todos los aspectos de la ficción en este libro, son estos:

 

1-    El comienzo.  18-  Lo sobrenatural 35-  La desfamiliarización.
2-    Hablar con distintas voces. 19-  Las ideas 36-  El sentido del lugar.
3-    El sentido del pasado. 20-  La novela basada hechos reales. 37-  Las listas
4-    Imaginar el futuro. 21-  La metaficción. 38-  La presentación de un personaje.
5-    El simbolismo. 22-  Lo sobrenatural. 39-  La sorpresa.
6-    La alegoría. 23-  La estructura narrativa. 40-  Los cambios temporales.
7-    La epifanía. 24-  La aporía. 41-  El lector en el texto.
8-    Casualidades. 25-  El final. 42-  El tiempo.
9-    El narrador poco fiable. 26-  El autor omnisciente. 43-  Las repeticiones.
10-  Lo exótico 27-  El suspense. 44-  La prosa retórica.
11-  Capítulos, etc. 28-  Lenguaje coloquial adolescente. 45-  La intertextualidad.
12-  El teléfono 29-  La novela epistolar 46-  La novela experimental
13-  El surrealismo. 30-  El punto de vista. 47-  La novela cómica
14-  La ironía. 31-  El misterio. 48-  El realismo mágico.
15-  La motivación 32-  Los nombres. 49-  Permanecer en la superficie.
16-  La duración 33-  El flujo de conciencia 50-  El final
17-  Los sobreentendidos. 34-  El monólogo interior  

 

Este, nuestro sitio, es una web de fragmentos de libros y no de crítica literaria y aunque sí decimos cosas muy personales de algunos de ellos, los libros que exponemos son tan distinguidos y se han dicho tantas cosas –y tan a mano- sobre ellos que se nos hace muy difícil decir nosotros algo nuevo y original. Dejemos que sean otros –y son muchísimos- los que lo hagan. Por ejemplo, nos ha gustado mucho también el prólogo de Eloy Tizón a esta edición de Península titulado La Lectura como Arte en donde, después de introducirnos en el “asunto” con un buen ejemplo basado en el cuento El collar de Maupassant, nos dice cosas como estas: «Hay libros que nacen con forma de sombrerera, de estuche para violín o de funda de metralleta. En el caso que nos ocupa, El arte de la ficción parece haber nacido con vocación de botiquín. Es un libro útil que presta auxilio, que alivia de ciertas carencias. En él brillan algunas de las mejores cualidades de Lodge como ensayista: su permanente vocación de claridad, pulcritud, precisión y —lo que es más infrecuente— una gran sensatez. Se trata de un libro cordial y seductor, jovial a ratos, concebido con cariño, que no pretende apabullar al lector ni ponerlo de rodillas a base de golpes de erudición, sino que en todo momento sabe mantenerse en el plano de la conversación distendida y el juego culto. Lodge logra desembarazarse de todo el almidón teórico, ese mismo que a veces estropea los ensayos que oscilan entre la disquisición acerca del sexo de los ángeles y la empanada mental». 

Si este texto lo encontramos ya en el prólogo, ¿qué podemos aportar nosotros que esté mejor dicho? Pero claro, zapatero a tus zapatos, lo que sí  podemos ofrecerle, y así lo hacemos, es transcribirle dos capítulos de este libro y además con toda la lógica de nuestro sitio: Encontrará usted en nuestra sección de “Comienzos de libros” el primer capítulo de esta obra, que, además, se intitula justamente así: El comienzo, con textos ejemplos de Emma de Jane Austen y de El buen soldado de F. Madox Ford; y por supuesto, en finales de libros va a encontrarse usted con el último capítulo de El arte de la ficción que, ¡qué casualidad! se denomina El final… con los textos finales de, otra vez, Jane Austen (La abadía de Northanger) y el de El señor de las moscas de Golding

 

 

 

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