LO QUE PODEMOS DECIR EN FRAGMENTOS DE LIBROS SOBRE "OTRA VUELTA DE TUERCA"

         Para el “gran público”, Henry James es un autor estadounidense relativamente desconocido. Sin embargo, es un autor de referencia para muchos escritores y su obra es leída, reconocida y, sobre todo, estudiada, por aquellos que, despreciando la sensatez, abren sus oídos al canto venenoso de las musas literarias y deciden iniciarse en el camino de la creación escrita, del que se sabe mal donde comienza, pero que, desde luego, es imposible saber donde puede acabar, sin excluir el desastre.

Efectivamente, a poco que usted comience con la llamada “teoría literaria”, se va a encontrar, seguro, con Henry James, porque fue –y es, ya en el elenco de los han trascendido su obra a su vida- un escritor maestro en el manejo del llamado punto de vista; apartado éste subrayado como de mucha importancia en cualquier manual serio que usted pueda estudiar para el aprendizaje de la creación literaria y que, además, permitió a James lograr adentrarse de lleno en los vericuetos y posibilidades, nuevas en su época, de lo que se llama la novela psicológica.

Otra vuelta de tuerca es una novela corta de misterio sustentado por estos pilares. El punto de vista es la de la propia protagonista, víctima y causa, que ha dejado escrita su experiencia en unos papeles. Y este punto de vista tan subjetivo permite que, durante toda la novela, no te enteres de nada de lo que está pasando. Me explico mejor. Avanzas por la trama y por lo que te vas construyendo, unas veces te inclinas por creer que están sucediendo fenómenos paranormales –algo que puede ser comprensible en las historias que leemos en nuestro siglo, pero más difíciles de digerir que se plantearan de esa manera a finales del XIX-. O que todo lo que sucede se está produciendo en la mente de la institutriz –y de ahí lo de la novela psicológica-, aunque, el hecho de que algunas de las apariciones parecen que son ratificadas por los niños, te vuelven a llevar a la primera premisa. Lo que es paranormal es que este libro, en la biblioteca de mi barrio, esté en los anaqueles de la sala infantil-juvenil.

¿Y por qué incluimos el final en nuestros fragmentos de libros? Pues porque es uno de los finales más enigmáticos, abierto a conjeturas y especulaciones que podemos encontrarnos. Si usted se toma la molestia de indagar por los foros de la Red sobre este final, descubrirá que hay escritos cientos de entradas y comentarios sobre él, para que, definitivamente, sea usted el que deberá llegar por sí mismo a una conclusión que no será conclusión, sino que se limitará a optar por el desenlace que le parece más factible. Según sabemos,  James nunca arrojó luz sobre este final, y, lo que es verdad, es que cuando usted acabe de leer este libro, que le va a encantar, seguramente le surgirá la necesidad de pasárselo a su mejor amigo para que lo lea y preguntarle después. Y, dime, Marta, ¿qué es lo que entiendes tú de ese final? ¿Qué ha pasado?

 

 

 

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