LO QUE DECIMOS EN FRAGMENTOS DE LIBROS SOBRE "VISLUMBRES DE LA INDIA"

Vislumbres de la India de Octavio Paz.

         Este ensayo que lleva por subtítulo “Un diálogo con la condición humana” fue publicado por Octavio Paz en 1995. Tenía, por tanto, ochenta y un años –tres años antes de su muerte- cuando lo publicó, lo que no deja de llamarnos la atención porque, aunque desconocemos las razones que le llevaron a hacerlo tan tardíamente, nos parece una edad demasiado avanzada como para zambullirse con energía, pasión y frescura en un mundo tan complejo y vibrante como es el de la India. No sabemos qué necesidad interna u obligación editorial le llevaron a hacerlo, porque es de suponer que a lo que se obligó Paz, fue a desempolvar y reordenar sus viejos apuntes sobre el subcontinente y sacarlos a la luz llevados de la mano de su prestigio mundial (Octavio Paz había sido ya Premio Cervantes en el 1981 y Premio Nobel en el 90). 

Además de sus viajes particulares a la India, recordemos que Octavio Paz fue embajador de México en la India desde 1962 a 1968, por tanto, lo que nos cuenta en Vislumbres de la India está sostenido por sus vivencias in situ, es, por tanto, un testimonio de primera mano de sus años de residencia en el subcontinente tamizado y enriquecido por su amplia cultura y su agudeza analítica.

El resultado es este que le proponemos, un libro primoroso, muy bien construido, sencillo de leer, que abarca los aspectos principales de la India, su gestación, sus religiones, sus poetas, su historia… A nosotros, que lo leímos justo antes de realizar nuestro viaje a la India, nos pareció un regalo y nos hace recomendarlo de igual forma: Si usted tiene previsto viajar al subcontinente próximamente, no deje de leerlo, porque, le va a ayudar a comprender muchos aspectos de la India como no lo va a hacer una guía turística.

No obstante, sí se debe de tener en cuenta una cosa importante. Octavio Paz era embajador en la India y su necesidad personal puede que estuviera circunscrita a ese ámbito. Es decir, sí suponemos a Paz paseando y percibiendo sabores y olores, de cuando en cuando, por los abigarrados mercados, los lazaretos, los “ghats”… pero le vemos más sentado en buenas mesas diplomáticas empapándose de las historias contadas por anfitriones e invitados. Experiencias de hombres y mujeres, amigos y conocidos que viven y juzgan desde lo alto de la pirámide social y hablan de economía y política en donde entremezclan a los janseistas, a los shadus, a Shiva, a encantadores de serpientes y a curanderos, con un güisquito en la mano a la sombra de un jardín de sicomoros… Es un decir, toda su experiencia no habrá sido así, pero sí creemos que habrá abundado, y aunque cuatro años de convivencia sí dan para bastante, nos falta en el libro un poco de “suciedad”, que nos contara algo de dientes podridos por el betel, de niños bañándose mezclados con los ñus en aguas podridas, de rickshaw de pulmones negros cargando con hombres gordos entre el tráfico de Calcula, de ancianos moribundos acostados sobre esterillas en las puertas de la casas… en fin, la verdad es que para estas cosas ya hay otros libros o, para eso está usted si va a viajar a la India, que ya lo verá y lo sentirá. Pero si toma este libro en lo que es, que está cerca de una guía de viaje que le va a acercar a la realidad global de la India, le recomendamos su lectura, y, además, encarecidamente como dice la fórmula antigua, porque va a disfrutar de un buen libro.

 

 

 

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