UN BUEN LIBRO PARA LEER:  BOQUITAS PINTADAS (1969)

BoquitasPintadas

 

 

 Manuel Puig.   Argentina

 BIBLIOTEX.  BIBLIOTECA EL MUNDO

  Colección MILENIUM

  Prólogo de Guillermo Cabrera Infante

  

 

Fragmentos de libros

   p33                                               Tercera entrega

                                                                           Deliciosas criaturas perfumadas,

                                                                                                   quiero el beso de sus boquitas pintadas...

ALFREDO LE PERA

 

ÁLBUM DE FOTOGRAFÍAS

           Las tapas están tapizadas con cuero de vaca color negro y blanco. Las páginas son de papel de pergamino. La primera carilla tiene una inscripción hecha en tinta: JUAN CARLOS ETCHEPARE, 1934; la segunda carilla está en blanco y la tercera está ocupada por letras rústicas impresas entrelazadas con lanzas, boleadoras, espuelas y cinturones gauchos, formando las palabras MI PATRIA y YO. A continuación las carillas de la derecha están encabezadas por una inscripción impresa, las de la izquierda no. Inscripciones: «Aquí nací, pampa linda...», «Mis venerados tatas», «Crece la yerba mala», «A la escuela, como Sarmiento», «Cristianos sí, bárbaros no», «Mi primera rastra de hombre», «Noviando con las chinitas», «No hay primera sin segunda», «Sirviendo a mi bandera», «Compromiso del gaucho y su china», «Los confites del casorio» y «Mis cachorros». Estas tres últimas inscripciones están cubiertas deliberadamente por fotografías grandes que alcanzan a ocultar por completo las letras, y siguiendo este criterio las demás carillas de la derecha están todas dedicadas a las fotografías de tamaño mayor, mientras que las de la izquierda están ocupadas por grupos de fotografías de menor tamaño. Primer grupo de la izquierda: un anciano y una anciana sentados, busto de una anciana, busto de un anciano, calle de una aldea de las provincias vascongadas, niño de meses, familia en una volanta tirada por caballo blanco.

Primera fotografía grande de la derecha: niño de meses desnudo, rubio. Segundo grupo de la izquierda: un hombre y una mujer, él viste traje con chaleco y levita y ella ropa oscura larga hasta los pies, la misma pareja con dos niños en brazos, tres poses de la mujer del traje largo con dos ancianos y dos niños. Segunda fotografía grande de la derecha: entre un naranjo y una palmera aclimatada hay un aljibe con reja de línea simple, sentado en el aljibe un niño de tres años descalzo y vestido con sólo un pantalón blanco toma leche de un frasco con chupete agitando las piernas, a su lado una mujer con ropa blanca larga sostiene en brazos a una niña de meses desnuda que juega con las numerosas vueltas del collar de la mujer. Tercer grupo de la izquierda:…

 p71                                         Sexta entrega

 

       ...una lágrima asomada

         yo no pude contener.

                                                                                            ALFREDO LE PERA

 

CAMPAMENTO PROVISIONAL DEL CIRCO GITANO, CORONEL VALLEJOS, SÁBADO 25 DE ABRIL DE 1937

 Rey de copas                SotaEspadas                DosDeEspadas

Yo no te conozco, vos venís acá y esta pobre gitana te dice todo, por un peso. Pero vos me mandás todos los amigos, porque te voy a acertar todo. Yo te digo el pasado, el presente y el futuro.                        ¿Nada más que el futuro? te digo entonces nada más que el futuro: del presente me preguntan por lo menos eso, cuando caen los pichones a la carpa: si la pichona los quiere. ¿O es que sos tan lindo que no te importa? porque la tenés segura.                                      Al mismo precio, pero no te lo puedo decir yo, sos lindo pero atropellado, las barajas lo van a decir. Pero a vos no te importa tanto que ella te quiera o no, porque sabés que otro como vos difícil que encuentre, vos sos como todos los que nacen lindos, y de la muerte tampoco te interesa porque no sos viejo y se ve que estás sano, seguro que lo que querés saber es si vas a tener plata, toda la plata que querés. ¿Verdad que ya te lo adiviné sin empezar a tirarte las barajas? Pero para leerte el futuro primero decíme si querés que te cuente todo o nada más que lo bueno.                                   Vos que sos tan lindo y con esa campera de cuero tan cara ¿le vas a dar a esta pobre gitana cincuenta centavos más? así te digo lo bueno y lo malo                                Cortá el mazo en dos, con la mano izquierda. Ahora cortá, otra vez con la mano izquierda, en tres, que son el pasado, el presente y el futuro, y ahora damos vuelta las barajas y nos quedó... El Rey de Copas, patas para arriba, mira cómo tiene la corona metida hasta los ojos para que no se le caiga, y la capa de terciopelo le pesa pero lo abriga —un hombre morocho ya medio viejo, que no te quiere, te está haciendo mal, lo que vos más querés en la vida, que si no me equivoco es... los billetes, eso es lo que él no te va a dar—, y al lado nos quedó también patas para arriba la Sota de Espadas, mirála cómo tiene la mano suelta, te va a dar algo, pero cuidado porque está patas arriba, envuelta con ese trapo bordado de oro, es un trapo colorado, pero fijáte: a las mangas se les ve el forro violeta para un velorio ¿y el pelo? —ni rubia ni morocha ni pelirroja ¿vos conocés alguna pelada? no le veo el pelo— y al lado está por suerte al derecho el Dos de Espadas, mirá qué lindas filosas están las espaditas azules, y el mango de plata está de tu lado —que te anuncia un viaje por tierra— ¿vos conocés alguna mujer teñida o con una peluca que hizo un viaje hace poco? ayudáme que no entiendo por qué tiene la cabeza pelada... Sí, ya sé que la baraja tiene el pelo negro pero yo la vi pelada cuando recién cortaste el mazo.                                    Si no conocés a ninguna pelada el que viajás sos vos, vas a hacer un viaje, para salvarte de lo que te están preparando el viejo y la pelada. Si la viera sin ojos te iba a decir que es la Desgracia, que te corre detrás y te alcanza, a ella no le importa que sean viejos, o jóvenes, o criaturitas, lindos o feos, la Desgracia es ciega, pero pelada es raro que salga la Sota de Copas. Dejáme barajar y no vayás a mirar los naipes mientras los mezclo que hacés llorar a los muertos. ¿Vos sabés quién es el viejo morocho?                            Entonces el padre de la chica con que andás no te quiere en la casa, y la Pelada lo ayuda ¿la chica es rubia o morocha?                                    ¿Estás seguro de que no se tiñe de morocha o se pone una peluca negra?                                    Ahora cortá de nuevo en tres, con la mano izquierda.  

           DosDeBastos              AsDeEspadas                 SotaOros                

                                 Dos de Bastos, los dos palotes, fijáte qué espinas negras, es baraja fea —alguien te va a traicionar, que no es ni el viejo ni la Pelada— pero está al lado del As de Espadas, que salió al derecho, tenés suerte, el mango de plata todito de tu lado, y las correas mirálas, cómo le gustarían al rey gitano, vos sabés pichón que el rey no tiene más que estas carpas sucias, si pudiera le regalaba una espada como esta —sí, quien vos menos te esperás te la va a jugar sucia, pero cuando estés tirado en la zanja te vas a dar cuenta de que no hay mal que por bien no venga— y te salió una rubia que te quiere: la Sota de Oro muestra las piernas, te hace señas con la mano derecha —che, te trae suerte, pero vos cuidáte, que no me gustan las rubias, este consejo va aparte, no tiene que ver con los naipes, pero las rubias tienen la carne blanca para que te creas que tienen el corazón blanco, te pone el corazón de ella en la mano, vos lo vas a mirar, espera, lo que veo es que ella se lo arranca y te lo da, ¡no soltés nunca el corazón podrido de la rubia, tenélo agarrado bien fuerte! un espíritu me contó que a una rubia se le rompió el corazón como un huevo y de adentro salió un pajarraco— pero la Sotita aunque sea rubia te va a ayudar, las barajas lo dicen, pero yo no la quiero. No, la línea de la vida es después, tenés que esperar el último corte, de trece naipes, ahora volvé a cortar en tres, como antes.

          SieteCopas              SotaBastos                 SeisOros

El Siete de Copas ¡casamiento! mandáme confites, pichón, pero no sé si vos sos el enlazado, mejor que no seas porque las copas están dadas vuelta, el vino se cae al piso, qué lástima porque me gusta el vino, pichón, que hace bien a la salud, pero cuando se vuelca al suelo echa un olor asque­roso ¿sos vos que te casás? no, porque al lado me sale una mujer vieja, la Sota de Bastos, tiene un garrote en la mano derecha pero es para defen­derte, y el Seis de Oro. No, pichón, el Seis de Oro es billetes cuando sale solo pero al lado de esta Sota a los billetes se los llevan los muertos, queda nada más que la Sinceridad. Como te gustan los seis redondeles amarillos, te creés que son monedas de oro, pero cuando están al lado de una sota o un caballo quiere decir que la sota o el caballo te hacen un bien, no te dan plata porque mucha no tienen, lo que te pueden dar es la sinceridad, que es el oro de los espíritus.

           No, no es tu mamá, ésta es vieja pero no te quiere como hijo, pero es buena, y a vos pichón te salen mujeres por todas partes, será por la campera ¿o será la percha, pichón? mirá que estás churrasco, a vos no te gustaría venir con el circo, yo sé que no te gustaría, que si no acá el rey nos casa en seguida, y te digo de gusto no más, ahora cortá otra vez.

          Ahora sí te va a salir la línea de la vida, me tenés que elegir trece de estas barajas desparramadas, pero no las des vuelta que los muertos no te van a querer, había una gitana que daba vuelta las cartas y los muer­tos le pusieron veneno en la comida, porque cuando un vivo da vuelta antes de tiempo una baraja... se puede caer un muerto del cielo.

           Sí, se cae al infierno, porque si das vuelta la baraja antes de tiem­po un muerto se tienta y mira desde el cielo y ve en la tierra el cuerpo des­nudo de alguien que se está bañando y le vuelven malos pensamientos de pecado y los santos lo mandan al infierno, y se quema ahí por culpa tuya.

          CincoEspadas            DosOros             CuatroBastos           CuatroOros

           Ahora sí empezá a darlas vuelta, y armá una fila, el Cinco de Espadas es Habladurías, las malas lenguas cortan como el filo del fierro, cortan y machucan —pero eso qué te importa, es a las mujeres a las que las mata el Cinco de Espadas, a vos que más hablen más te conviene ¿no tengo razón?— y el Dos de Oro es noviazgo —por primera vez veo que te vas a enamorar, porque baraja de amor no te salió ninguna, puerco asqueroso, tanta mujer y no querés a ninguna— pero no veo la que vas a querer, me parece que no es ninguna de las que ya salieron, y si es una de esas atorrantas, pichón, está muy cambiada por la vida, no la re­conozco. No, el Dos de Oro tampoco es dinero, es noviazgo, los dos oros grandes son los corazones, los dos iguales —en vez de las dos monedas grandes que te gustarían a vos— ¡no! pichoncito, por qué me elegiste esa baraja tan fea, el Cuatro de Bastos es enfermedad grave, pero si al lado te sale una Sota o un Caballo o un Rey te salvás, esperá que toco un poco de polvo gitano, tocá este polvo de la bolsita, y ahora da vuelta la otra carta... pichón, el Cuatro de Oro es lágrimas, pueda ser que te salvás todavía, puede ser para otro, apuráte, decidíte y da vuelta la otra... Te digo que no, las únicas barajas de oro que anun­cian dinero son el As y el Seis, y a vos no te salen, si alguna gitana te dijo otra cosa te macaneó para que te fueras contento, pero vos me pediste que te dijera lo bueno y lo malo. Ahora calláte y da vuelta la baraja que sigue.

 CaballoBastos         ¡El Caballo de Bastos! te salvaste, sacáme el puñal del corazón, pichoncito, que por salvarte a vos me la puedo agarrar yo a la Desgracia y las Lágrimas, tiráme un poco de ese polvo en el cuello y los hombros, esperá que me abro la ropa, rápido... ¿por qué te da asco?... no vayas a ser vos el demonio que me anunció la muerta Caracola, pasáme rápido esa ceniza. Qué te importa que sea ceniza, qué te importa que sea ceniza de humano, es ceniza de perra... gracias... gra­cias pichón, porque la muerta Caracola me dijo que anduviera cuidán­dome de los demonios, y sin que te des cuenta uno se te puede meter den­tro a vos para entrar en mi carpa, puede pasarle a cualquiera.

       

                               SeisBastos              SotaCopas                 AsDeEspadasInv

 ¿La enfermedad? ¿cuál? sí, dejáme que mire, el Cuatro de Bastos, pero no sé si se la agarra un morocho, el Caballo de Bastos —un hom­bre muy fuerte, y no es malo— da vuelta la otra baraja que sigue... el Seis de Bastos, mirá esos garrotes llenos de gajos nuevos tiernitos y esas espinas ¡y está patas para arriba! es la carta de los besos, las caricias, el amor medio loco, y está patas para arriba, debe ser aquella que te traiciona, pero no entiendo nada, da vuelta la otra baraja... ¡¡la Urraca, no me mostrés a la Urraca!! ay la muerte tuya no me la mostrés, que no sos vos... tené cuidado porque alguien se muere de muerte violenta, el Seis de Espadas des­pués de los palos de Bastos es muerte a gritos ¿hay alguien que te quiere matar? da vuelta la otra carta... ¡de nuevo la Sota de Copas! pero ahora sale al derecho. ¿Cómo que no salió? ¡sí que salió! la Pelada, yo te lo dije que te persigue. Tenés razón, era la Sota de Espadas, me estoy poniendo vieja, viste pichón, por eso es que no me querés... ¿entonces qué es esta Sota de Copas? yo la veo morocha, y no es mala, pero si tenés suerte es ella la que va a reventar, ¡pronto la otra carta! el As de Espadas patas arriba... miráme mi amor, miráme, que quiero verte en el fondo de los ojos a ver si entiendo algo, a veces necesito mirar en un jarro de agua, o de vino, o en un vidrio, en cualquier cosa que me sirva de espejo, no sé... pero son muchas cartas feas juntas, si el As de Espadas hubiese salido al derecho ya estabas salvado del todo, pero todavía no se termina la racha mala, dejáme que te mire los ojos, me gustan los ojos cas­taño claro, pero no veo nada, me veo yo sola, pichón, si supieras qué linda era antes, en la carpa cuando entraba un pichón como vos yo hacía siempre que estuviera afuera otra gitana de guardia por si yo empezaba a gritar ¡todos se tentaban conmigo!... tirá otra carta, y no te olvides que alguien cae de muerte violenta, tené cuidado, no te metas en peligro, yo veo sangre y oigo un grito de alguien herido de muerte, tirá otra baraja...

              TresCopas               DosDeEspadas              CincoCopas

por fin algo bueno, el Tres de Copas es alegría, vas a recibir una gran ale­gría después de tantas penas, ¡da vuelta otra más!.  .. el Dos de Espadasotra vez el viaje. No, sonso, no es el viaje al otro mundo, es un viaje por tierra y no muy largo, y te va a ir bien, ¡otra baraja más, que ya no faltan más que dos!... el Cinco de Copas y al derecho, es buena baraja, quiere decir que vas a conversar mucho con alguien, y se van a poner de acuerdo, ya es la penúltima carta, rubio lindo, quiere decir que de viejo vas a ser feliz, vas a estar bien acompañado, y ahora rubio tocá SotaBastoslas cenizas, meté las puntas de los cinco dedos de la mano derecha en la bolsita... por­que la última carta es brava... elegí... dala vuelta... ...La Sota de Bastos ¡la vieja!... y de nuevo salió al derecho, está lindo mi pichón, quiere decir que te vas a morir de viejo al lado de tu mujer que ya va a estar vieja como vos, porque la Sota de Bastos es una vieja, como yo...

        ¿Quedaste contento? ¿te parece mucho un peso cincuenta por barajarte toda tu vida emérita? No, soy yo que te digo gracias a vos, y mandáme tus amigos, que sean todos como vos, alma que te me vas del cuerpo.

       La Sota de Espadas pelada, ¿alguna perra se me murió pelada? la perra que­mada tenía pelo, la carboncito, la cenicita, la Pelada o es una Mentira de pichona preñada que no está preñada, o es una Venganza, de alguna pichona mala... no, la bocha pelada está fría, el pelo no la tiene calentita a la bocha que está pelada, y la bocha fría no quiere a nadie, como el pichón, no se quiso quedar conmigo porque ése no quiere a nadie, ni a mí ni a las otras, parece sana la bocha pero está echada a perder, está toda podrida por dentro... es eso, la bocha estaba sana pero el diablo le hizo abrir la boca y le escupió adentro, la Sota estúpida no sabe que la escupida del diablo es pus... y se le cayó todo el pelo.

 

 

ROMERÍAS POPULARES EFECTUADAS EL DOMINGO 26 DE ABRIL DE 1937 EN EL PRADO GALLEGO, SU DESARROLLO Y DERIVACIONES

Hora de apertura: 18:30 horas.

Precio de las entradas: caballeros un peso, damas veinte centavos.

Primera pieza bailable ejecutada por el conjunto «Los Armónicos»: tango «Don Juan».

Dama más admirada en el curso de la velada: Raquel Rodríguez.

Perfume predominante: el desprendido de las hojas de los eucaliptus que rodean al Prado Gallego.

Adorno lucido por mayor número de damas: cinta de seda colocada a modo de vincha realzando el enrulado permanente de la cabellera.

Flor elegida con mayor frecuencia por los caballeros para colocar en el ojal de su saco: el clavel.

Pieza bailable más aplaudida: vals «Desde el alma».

Pieza bailable de ritmo más rápido: pasodoble «El relicario».

Pieza bailable de ritmo más lento: habanera «Tú».

Momento culminante de la velada: durante la ejecución del vals «Desde el alma» la presencia de ochenta y dos parejas en la pista descubierta.

Alarma mayor sufrida por la concurrencia: golpe de viento a las 21:04 anunciando falsamente un posible chaparrón.

Señal para indicar la terminación de la velada: dos breves apagones de luces, a las 23:30.

Hora de cierre de las puertas: 23:45.

Dama más ilusionada de toda la concurrencia: Antonia Josefa Ramírez, también conocida como Rabadilla o Raba.

Acompañante de Raba: su mejor amiga, la mucama del Intendente Municipal.

Primera pieza bailada por Raba: ranchera «Mi rancherita», en pareja con el caballero Domingo Gilano, también conocido como Minguito.

Caballero que concurrió a las romerías con el propósito de irrumpir en la existencia de Raba: Francisco Catalino Páez, conocido también como Pancho.

Primera pieza bailada por Raba y Pancho: tango «El entrerriano».

Primera pieza bailada por Raba y Pancho con las mejillas juntas: habanera «Tú».

Bebidas consumidas por Raba y pagadas por Pancho: dos refrescos de naranja.

Condición impuesta por Pancho para hablarle de un asunto muy importante para ambos: acompañarla hasta la casa sin la presencia de su amiga.

Condición impuesta por Raba: acompañar primero a su amiga hasta la casa del Intendente, de donde procederían a casa del doctor Aschero ella y Pancho, solos.

Lugar designado por Raba para la conversación: la puerta de calle del domicilio del doctor Aschero.

Circunstancia que desagradó a Pancho: el hecho de que la casa del Intendente se hallase en la sección asfaltada y bien iluminada del pueblo, a sólo dos cuadras del domicilio del doctor Aschero, lejos ya de la zona de calles de tierra, arbolada y oscura en que se yergue el Prado Gallego.

Dama que quedó preocupada al ver alejarse a Raba en compañía de Pancho rumbo al domicilio del doctor Aschero: la mucama del Intendente Municipal.

Circunstancias atmosféricas que facilitaron el cumplimiento de los propósitos de Pancho: la temperatura agradable, apenas fresca, de 18 grados centígrados, y la falta de luna.

Circunstancia casual que facilitó dichos propósitos: el acercamiento de un perro vagabundo de aspecto temible que asustó a Raba y dio lugar a una muestra inequívoca de coraje por parte de Pancho, lo cual despertó en Raba una cálida sensación de amparo.

Otra circunstancia casual: la existencia de una obra en construcción en la vecindad, para llegar a la cual sólo hacía falta desviarse una cuadra de la ruta directa.

Asunto importante de que habló Pancho a Raba, como prometido: el deseo de estar en compañía de ella, deseo que según él lo obsesionaba noche y día.

Razón de que se valió Pancho para hacer pasar a Raba por la construcción de la Comisaría nueva: la necesidad de hablar un rato más, y no en la puerta de calle del domicilio del doctor Aschero, para evitar posibles maledicencias.

Pensamientos predominantes de Pancho frente a Raba en la oscuridad: pastizal, los yuyos que hay que cortar, va a venir el capataz, agarra la pala Pancho, corta el pasto con la azada, está oscuro y ni los gatos pueden vernos, Juan Carlos salta por el tapial que está al fondo, no se mete entre los yuyos, «cuando estés con una piba en donde nadie te ve, no te gastes en hablar, ¿eso para qué sirve? para que metas la pata», las raíces de los yuyos en la tierra rajada de la sequía, la tierra está polvorienta, de la mitad de la frente te sale este pelo duro, color tierra, a las raíces de los yuyos yo les pego un tirón y las arranco de raíz, una raíz peluda con terrones, no crece yuyo en la tosca, más lindo el pelo de la Raba que la raíz de los yuyos, se los puede acariciar, sin ningún terrón de tierra, qué limpita es la Raba, tiene los brazos marrones, las piernas más marrones todavía ¿tiene las piernas peludas? no, un poquito de pelusa, va a la tienda sin medias y si la tocan debe ser suavecita la carne de la Nené, ¿vos no te dejás besar? no sabe ni dar un beso, tiene un poco de bigote, patas negras cara negra, ¿le hago una caricita? suavecita pobre negra, los ladrillos se los paso al otro peón, los bajamos del camión de a dos ladrillos tres ladrillos se los paso y me raspan, son secos como la tosca, «hay que tomarle su impresión digital» y el dedo embadurnado en la libreta de enrolarse no marcaba, «usted no tiene ya impresiones digitales, se las comió el ladrillo», nada más que en el meñique, el dedo más haragán, te acaricio y sos lisita, «si vos no la atropellás, se va a creer que sos tonto», le voy a decir que la quiero bien de veras, a lo mejor se lo cree, que es linda, que me han dicho que es muy trabajadora, que le tiene la casa limpia a la patrona ¿qué más le puedo decir a una negra como esta? qué mansita que es la negra, ésta no sabe nada, me da pena aprovecharme, «si no le das el zarpazo...», se cree que yo la quiero, se cree que mañana ya me caso, el bigotito de la negra, una pelusa suave, yo me cargué más de dos cuadras la reja, yo si quiero te aprieto y te quiebro, mirá la fuerza que tengo, pero no es para pegarte, es para defenderte de los perros, qué mansita es mi negra, pero si te retobás estás perdida lo mismo, mirá la fuerza que tengo... 

Pensamientos predominantes de Raba frente a Pancho en la oscuridad: la patrona no me ve, no se lo cuento a mi amiga, no bailé con los del Banco, no bailé con estudiantes, no bailé con los que usted me dice que nunca baile, Pancho no es de esos que después de noviar con las otras se aprovechan de sirvientas, bueno y trabajador, si la patrona me manda yo no me hago rogar, a la escoba la agarro con las dos manos y ya empiezo a barrer, con el plumero saco tierra de los muebles, con el trapo mojado y jabón voy repasando los pisos, el jabón y la batea en la pileta de lavar, él compró una entrada de un peso caballeros, qué fresca la naranjina, y yo entré como dama, y pagué veinte centavos, las chicas que van al baile aunque no sean más que sirvientas sacan entradas de dama, lo mismo que una empleada de tienda, o las chicas ayudantas de modista, o las señoritas que trabajan de maestra, él tiene callos en las manos, me hace cosquilla con esos callos tan duros ¡cómo le chumbó fuerte al perro! si un día el patrón se me quiere aprovechar yo corro y lo llamo a Pancho, se olvidó de ponerse ballenitas en el cuello, se le levantan las puntas, cuando lo vea otra vez le voy a dar ballenitas del patrón, ay qué linda cosquillita, qué besos fuertes que da, ¿será cierto que me quiere? me da carne de gallina después que me besa fuerte y me acaricia despacito...

Nuevos sentimientos experimentados por Raba la noche del 26 de abril de 1937 al despedirse de Pancho en la puerta de calle del domicilio del doctor Aschero: el deseo de ver aparecer a Pancho en alguna vereda oscura la noche siguiente, sin ballenitas en el cuello de la camisa para así poder colocarle ella las sustraídas al doctor Aschero.

Recorrido de las lágrimas de Raba: sus mejillas, su cuello, las mejillas de Pancho, el pañuelo de Pancho, el cuello de la camisa de Pancho, los yuyos, la tierra seca del pastizal, las mangas del vestido de Raba, la almohada de Raba.

Flores prematuramente marchitadas la noche del domingo 26 de abril de 1937, debido al brusco descenso de temperatura: los lirios blancos y las rosas mosqueta del jardín del doctor Aschero, y algunas flores silvestres crecidas en las cunetas de las afueras de Coronel Vallejos.

Insectos nocturnos no afectados: las cucarachas de la obra en construcción, las arañas de las telas tejidas entre ladrillos sin revoque y los cascarudos volando en torno a la lamparita colocada en el medio de la calle y perteneciente al alumbrado municipal.

 

p98

 Ministerio de Agricultura y Ganadería 

 de la Provincia de Buenos Aires

  La Plata, 12 de setiembre de 1937

 Orden administrativo

 Interposición de demanda — Copia para archivo

    En fecha de hoy fueron presentadas en mesa 3 el Certificado de Venta y el Acta elevada ante el Comisario de Coronel Vallejos por denuncia del Sr. Cecil Brough-Croydon, con domicilio en Estancia «Percival» del Partido de Coronel Vallejos, contra el Sr. Antonio Sáenz, Martillero, domi­ciliado en Alberti N° 468, Coronel Vallejos, acusado éste de haberle vendi­do al primero ganado con vicios redhibitorios, tales como garrapata y carbunclo.

...el colectivo, el barquinazo, la polvareda, la ventanilla, el campo, el alambrado, las vacas, el pasto, el chofer, la gorra, la ventanilla, el caballo, un rancho, el poste del telégrafo, el poste de la Unión Telefónica, el res­paldo del asiento de adelante, las piernas, la raya del pantalón, el barquinazo, las sentaderas, prohibido fumar en este vehículo, el chicle, la ven­tanilla, el campo, las vacas, el pasto, los choclos, la alfalfa, un sulky, una chacra, un almacén, una casa, Bar-Almacén «La Criolla», el campo de girasoles, «Club Social-Sede Deportiva», los ranchos, las casas, la ventanilla, los faroles, la tierra, el asfalto, Martillero Público Antonio P. Sáenz, Con­sultorio Dr. Aschero, la vereda de baldosas, las luces, Tienda «Al Barato Argentino», Banco de la Provincia, Empresa de Transportes «La Flecha del Oeste», los frenos, las piernas, los calambres, el sombrero, el pon­cho, la valija, mi hermana, el abrazo, los cachetes, el viento, el poncho, el frío, la tos, tres cuadras, la valija, Tienda «Al Barato Argentino», Con­sultorio Dr. Aschero, Bar «La Unión», el sudar, los sobacos, los pies, la ingle, el picor, los vecinos, la vereda, la puerta de calle abierta, mi madre, la pañoleta negra, el abrazo, las lágrimas, el zaguán, el vestíbulo, la valija, la tierra, el poncho, la tos, la piel bronceada, cinco kilos más de peso, Cosquín, la Intendencia, los aumentos de alquiler, la licencia, el Hostal, el presupuesto, el médico, el diagnóstico, el tratamiento, la radio­grafía, la pieza, la cama, la mesa de luz, la estufa a kerosene, el ropero, el baño, el agua caliente, la bañadera, el lavatorio, el inodoro, la percha, la toalla, la estufa, el espejo, el tuberculoso, el atleta, el órgano sexual, la piel bronceada, el sudor, el picor, los calambres, la canilla, el chorro, el agua caliente, el jabón, la espuma, el perfume, Nené, la enfermera Matilde, Nené, Mabel, Nené, Nené, Nené, anillo de compromiso, el agua tibia, la rejilla de madera, las chancletas, las gotas de agua, la toalla, la estufa, las llamas, el escalofrío, la ropa interior, la navaja, el jabón, la barba, el agua de colonia, el peine, el jopo, la mesa, mi madre, mi hermana, los platos, la servilleta, las noticias de Vallejos, el carbunclo, el carbunclo, el escán­dalo, Mabel, el inglés, la acusación, la bancarrota, Mabel, la sopa, la cuchara, los dedalitos, el carbunclo, la estafa, el pan, una cucharada de extracto de carne en la sopa, el compromiso roto, la estancia, las estancias, el vino, la soda, el agua, el bife con puré, el pan, el vino, mi madre, la licencia, el sueldo, el presupuesto, el picnic, Mabel, los quejidos, las lágrimas, el cuchillo, el tenedor, el bife, el puré, el vino, la bancarrota, el empleo de maestra, la estafa, la vergüenza, mi hembrita, el picnic, el abrazo, el beso, el dolor, la sangre, el pasto, los cachetes, los labios, las lágrimas en la boca, el inglés, la denuncia, la estafa, la bancarrota, la deshonra, la pobreza, el puré, la manzana asada, el almíbar, mi madre, mi hermana, el café, las nueve y cuarto de la noche, el frío, el poncho, la vereda, el viento, las calles de tierra, la esquina, el portón, el ligustro, la rubia, Nené, mi novia, la madre, el padre, la cocina, la mesa, el hule, Cosquín, el tratamiento, la curación, la Intendencia, mi empleo, los planes, las intenciones, el padre jardinero, la vereda, el portón, Nené, el padre, el almácigo, el ligus­tro, la vereda de tierra, la casa sin revoque, el empleo de empaque­tadora, la piel blanca, los labios, el frío, el viento, el portón, la luz en la cocina, la madre en la cocina, las promesas de las mujeres, «¿no estás curado del todo? pero faltará poco, estoy segura que para fin de año te curás del todo ¿fue muy cansador el viaje en colectivo?», la habitación número catorce, el viejo, ¿te animás a casarte con un enfermo? «a mí no me importa nada, pero eso mejor no... sacá esa mano, Juan Carlos», el doctor Aschero, mi hermana, el chisme, «mejor la noche de bodas, así nos portamos bien unos meses más y vos ya te curás, pero me da miedo que nos vean en este portón, ¿y después me vas a seguir queriendo? esperemos un rato más que se duerman, Juan Carlos, pero acordáte que es porque vos me lo pediste», ¿me echarán de la Intendencia? ¿la echarán de la escuela? solos en un ranchito, pan y cebolla frita, no, si no me lo pedís vos yo no te toco ni las manos, pedímelo vos, Nené, demostráme que me querés para siempre, que no te importa de nada, «no querido, si yo te lo pido vas a decir que soy una cualquiera, eso nunca, y pueden aparecerse papá y mamá, y yo tengo miedo, Juan Carlos ¿por qué los hombres son así? ¿no te confor­más con tenerme abrazada?» el portón, el ligustro, el viento, el frío, «Juan Carlos, no te vayas enojado!», la esquina, las calles de asfalto, los faroles, las veredas, las casas, las ventanas cerradas, las puertas cerradas, las esquinas, la oscuridad, la obra en construcción, la Comisaría nueva, la entrada terminada, el candado, la cadena, Mabel, Mabel, ¡Mabel! yo tengo ganas de verte, mañana, cuando sea de día, te voy a decir que me volví... ¡porque ya estoy curado! y que no me importa que estés en la bancarrota, ¿y no hay mal que por bien no venga? ¡qué suerte que me volví! el farol, la vereda, el asfalto, el viento, el frío, la oscuridad, la obra en construc­ción, la entrada terminada, el candado, la cadena, no hay mal que por bien no venga.

 

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Junio de 1939

...el higo maduro, la pielcita verde no tiene gusto, debajo la pulpa roja con las gotas de almíbar, comí todo lo que quise, al buche, la repisa con todas las muñecas, el pelo natural, los ojos que se mueven, si quiero les tuerzo los brazos, las piernas, la cabeza, hasta hacerles doler que a la noche las muñecas no pueden gritar, los tres banderines, la cruz de madera y el Cristo de bronce, el portarretrato, la cómoda, el ropero, tiene perfume la funda de la almohada, mi cabeza negra en la almohada blanca, la sá­bana está bordada con florcitas que no son de verdad y una guarda cosida las va enlazando de una punta a la otra de la cama, la frazada de lana esqui­lada a alguna ovejita mansa, deja que se le acerque el carnero: bien abri­gada está la muñeca de tamaño natural, la despierto cuando quiero, en la oscuridad el pelo y la boca negra, las muñecas sentadas en la repisa, no se mueven, yo las tuerzo y les doy vuelta la cabeza, los brazos, las piernas, no pueden gritar que viene el padre y me ve: les tuerzo un brazo, les tuerzo el otro brazo, ya no aguantan más el dolor pero si gritan las descubren ¿la carne negra de criollo te tiznó las sábanas bordadas? te tizna la boca y las orejas y todo el cuerpo desde las doce de la noche hasta las tres, las cuatro de la mañana ¿te tizno la conciencia? ¿no tenés remordimientos? estas medias ya sudadas ¿dónde está la camiseta? meto el trapo en el betún y cuando sea de día embadurno todo el cuero de la bota, el cepillo ya está seco el betún las botas mejor lustradas y me lustro el cinturón, ella me lo tendría que lustrar, vaga, duerme la muñeca, el pelo natural y los ojos que se mueven, despertáte, ya me voy, tenés que cerrar la ventana después que yo salte, que hace frío, la luna y las estrellas, el patio, me van a bri­llar las botas, la boquita que tenés, con gusto a caramelos surtidos, de li­món, de miel, de eucaliptus, mañana me vas a dar más caramelos, que esta noche se van a escarchar los sapos en los charcos, se va a congelar el agua de los caños, y se van a reventar. ¡La luna me hace brillar las botas! los sapos, el charco, la parra, la sirvienta está durmiendo, los canteros, los rosales, las hormigas, el rocío, la escarcha, la higuera, la tierra, el pasto, el tapial, esta luna me hace brillar las charreteras, los botones de metal, un gato, estoy temblando, de frío, hay un gato... no hay nada... ¿quién pisa las hojas secas?... es de frío que tiemblo, yo miedo no le tengo a nadie... anda un gato... ¡no te me acerques!... pensé que eras un gato, que en la mano te brilla algo, ¿uñas puntudas de gato? la cuchilla de la cocina

 50Cents Arg1947

50 centavos argentinos.  1947

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El día sábado 18 de abril de 1947, a las 15 horas, Juan Carlos Jacinto Eusebio Etchepare dejó de existir. Junto a él se encontraban su madre y su hermana, a quienes había venido a visitar en Semana Santa como todos los años, porque el comienzo del otoño era la época recomendada por los médicos para sus breves permanencias en Coronel Vallejos. No había dejado su habitación durante los últimos cuatro días debido a un profundo agotamiento físico. A mediodía había comido con más apetito que de costumbre, pero un dolor agudo en el pecho lo despertó de su siesta, llamó a su madre a gritos y a los pocos instantes dejó de respirar, asfixiado por una hemorragia pulmonar. El Dr. Malbrán llegó diez minutos después y lo declaró muerto.

El ya mencionado día sábado 18 de abril de 1947, a las 15 horas, Nélida Enriqueta Fernández de Massa pasó un trapo enjabonado por el piso de la cocina de su departamento en la Capital Federal. Había termina­do de lavar los platos y utensilios de cocina correspondientes al almuerzo y estaba satisfecha de haber hecho su voluntad, pese a la oposición del marido. Éste se había quejado una vez más de que la mucama no trabajase los sábados y le había pedido a su esposa que dejara el lavado de los platos para después de la siesta. Nené había replicado que la grasa fría y endu­recida era mucho más difícil de quitar y él de malhumor había continuado la discusión aduciendo que más tarde la entrada de ella en el dormitorio lo despertaría y no podría volver a conciliar el sueño que tanto necesitaba para calmar sus nervios. Nené había respondido finalmente que para evitar molestias, después de terminar con la cocina, se acostaría en la cama de uno de los niños.

El ya mencionado día sábado 18 de abril de 1947, a las 15 horas, María Mabel Sáenz de Catalano, aprovechando la presencia de su madre en la Capital Federal para celebrar juntas la Semana Santa, la dejó a cargo del lavado de la cocina y llevó a su hija de dos años a tomar sol a la plaza. Como ya lo temía, no estaba abierto el negocio de artículos para hombre, situado en la esquina, donde trabajaba el joven vendedor con quien tanto simpatizaba.

El ya mencionado día sábado 18 de abril de 1947, a las 15 horas, los despojos de Francisco Catalino Páez yacían en la fosa común del cemen­terio de Coronel Vallejos. Sólo quedaba de él su esqueleto y se hallaba cubierto por otros cadáveres en diferentes grados de descomposición, el más reciente de los cuales conservaba todavía el lienzo en que se los envolvía antes de arrojarlos al pozo por la boca de acceso. Ésta se encontraba cubierta por una tapa de madera que los visitantes del cementerio, especialmente los niños, solían quitar para observar el interior. El lienzo se quemaba poco a poco en contacto con la materia putrefacta y al cabo de un tiempo que­daban al descubierto los huesos pelados. La fosa común se hallaba al fondo del cementerio lindando con las más pobres sepulturas de tierra; un cartel de lata indicaba «Osario» y diferentes clases de yuyos crecían a su alrededor. El cementerio, muy alejado del pueblo, estaba trazado en forma de rectángulo y lo bordeaban cipreses en todo su contorno. La higuera más próxima se encontraba en una chacra situada a poco más de un kilómetro, y dada la época del año se encontraba cargada de frutos maduros.

El ya mencionado día sábado 18 de abril de 1947 a las 15 horas, Anto­nia Josefa Ramírez decidió matar al pollo colorado del gallinero porque el pollo bataraz que ya había separado, con las patas atadas en un rincón del corral, estaba un poco flaco y la clienta se lo había encargado muy car­noso. Le pidió a una niña de siete años, descalza, que lo corriera y aga­rrara. Era la hija menor del viudo con quien vivía en concubinato desde cerca de dos años, vecino del rancho de su tía. Raba no quería distraer al niño mayor, de doce años, que estaba punteando la tierra en la huerta, y los otros dos niños intermedios, de once y nueve años, se encontraban en el pueblo trabajando como mandaderos de un almacén y una fonda res­pectivamente. Su propio hijo, Francisco Ramírez, contaba nueve años y se desempeñaba como repartidor de diarios. Raba por lo tanto debía ser­virse de la niña más pequeña, ya que el embarazo avanzado le impedía correr detrás de los animales del corral.

 

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      El ya mencionado día jueves 15 de setiembre de 1968, a las 17 horas, los despojos de Francisco Catalino Páez yacían en la fosa común del cementerio de Coronel Vallejos. Sólo quedaba de él su esqueleto y se hallaba cubierto por otros cadáveres en diferentes grados de descomposición, el más reciente de los cuales conservaba aún el lienzo en que se los envolvía antes de arrojarlos al pozo por la boca de acceso. Ésta se encontraba cubierta por una tapa de madera que los visitantes del cementerio, especialmente los niños, solían quitar para observar el interior. El lienzo se quemaba poco a poco en contacto con la materia putrefacta y al cabo de un tiempo quedaban al descubierto los huesos pelados. La fosa común se hallaba al fondo del cementerio lindante con las más pobres sepulturas de tierra; un cartel de lata indicaba «Osario» y diferentes clases de yuyos crecían a su alrededor. El cementerio, muy alejado del pueblo, estaba trazado en forma de rectángulo y lo bordeaban apreses en todo su contorno. La higuera más próxima se encontraba en una chacra situada a poco más de un kilómetro, y dada la época del año se encontraba cargada de brotes color verde claro.

 


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