CucharaSaturada

Artículo del mes: Septiembre

BREVES FRAGMENTOS DE LIBROS.  NAVEGACIÓN

   Por AUTORES (alfabético).

 

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 Let W

 

Walser, Robert.  Jakob von Gunten:        

 

        Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada; es decir, que el día de mañana seremos todos gente muy modesta y subordinada. La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades que prometen escaso o ningún éxito. Éxitos interiores, eso sí. Pero ¿qué ventaja se obtiene de ellos? ¿A quién dan de comer las conquistas interiores?  

 

      - ...tengo la sensación —una sensación muy confortable, punzante y placentera— de que algún día me tocará en suerte un amo, un patrón o un jefe igual a ese futuro Peter, pues los tontos como él están hechos para llegar lejos, para escalar, vivir bien y mandar, mientras que quienes, como yo, son en cierto sentido inteligentes, han de tolerar que sus propios talentos florezcan y se marchiten al servicio de otros. Yo, yo seré algo muy humilde y pequeño.

 

      - Los verdaderos hombres, los seres humanos de verdad no son jamás visiblemente bellos. Un hombre que lleve una barba realmente hermosa es o un cantante de ópera o el jefe de sección, bien remunerado, de algún gran almacén. Los falsos hombres son, por regla general, hermosos.

 

       - ...y está bien que así sea, pues los éxitos tienen por única e inseparable compañía la dispersión y unas cuantas cosmovisiones baratas. Se nota en seguida: cuando los hombres empiezan a contabilizar éxitos y reconocimiento, se ponen casi gordos de autosatisfacción saturadora, y la fuerza de la vanidad los va inflando hasta convertirlos en un globo irreconocible. ¡Libre Dios a un hombre honrado del reconocimiento de la masa! Si no lo vuelve malo, sólo servirá para confundirlo y quitarle fuerzas.

 

         - Solo puedo respirar en las regiones inferiores.

 

Leer comienzo:   JakobVonGunten      Leer fragmentos:  JakobVonGunten 

 

W.G. Sebald. Los anillos de Saturno:

 

           - Lo único que se me ha grabado en la memoria de todo cuanto Katy dijo a Lizzie y Lizzie a Katy es un fragmento extremadamente singular. Pertenecía al relato de unas vacaciones en la isla de Malta y Katy, o Lizie, afirmaba que los malteses, con un desprecio incomprensible hacia la muerte, no conducían por la derecha ni por la izquierda, sino siempre por el lado de la calle cubierto de sombra. 

 

            - La carbonización de las especies de plantas más altas, la quema incesante de todas las sustancias combustibles, es la fuerza de propulsión de nuestra propagación por la tierra. Desde la primera antorcha hasta los reverberos del siglo XVIII, y desde el brillo de los reverberos hasta el resplandor maliciento de las farolas de arco sobre las autopistas belgas, todo es combustión, y combustión es el principio inherente a cada uno de los objetos que producimos. La confección de un anzuelo, la manufactura de una taza de porcelana y la producción de un programa televisivo se basan, en definitiva, en el mismo proceso de combustión. Las máquinas que hemos inventado tienen, al igual que nuestro cuerpo y nuestra nostalgia, un corazón que se consume con lentitud. Toda la civilización de la humanidad, desde sus comienzos, no ha sido más que un ascua que con el paso de las horas se torna más intensa, y de la que nadie sabe hasta qué punto se va a avivar y cuándo se va a extinguir. Por lo pronto nuestras ciudades continúan propagando fuego en derredor.

 

   Leer fragmentos:   LosAnillosDeSaturno

 

W.G. Sebald, Austerlitz: 

 

             - La temperatura de su cuerpo es entonces de treinta y seis grados, como la de los mamíferos y los delfines y los atunes a toda velocidad. Los treinta y seis grados son un nivel máximo, que en la Naturaleza ha demostrado ser una y otra vez el más favorable, una especie de umbral mágico, a veces se le había ocurrido, eso, dijo Austerlitz, había dicho Alphonso, que todos los males del hombre están relacionados con esas desviación de la norma ocurrida en algún momento y con el estado de calentamiento, ligeramente febril, en que continuamente se encuentra…

 

 

           - ...puse el volumen muy bajo y escuché un idioma para mí incomprensible que, desde gran distancia, se esparcía por el éter, una voz de mujer que a veces se hundía entre las olas, luego emergía de nuevo y se cruzaba con el juego de dos manos cuidadosas que, en algún lugar desconocido para mí, se movían sobre el teclado de un Bösendorfer o un Pleyel, produciendo fragmentos musicales que me acompañaron hasta muy entrado el sueño, creo que de El clave bien temperado. Cuando me desperté por la mañana, de la rejilla de latón de apretada malla del altavoz, solo venía un débil ruido de fondo y una especie de arrastrar. Poco después, en el desayuno, cuando me puse a hablar de la misteriosa radio, Austerlitz dijo que él tenía la opinión de que las voces que, al comenzar la oscuridad, atravesaban el aire y de las que podíamos captar muy poco, tenían, como los murciélagos su propia vida, que rehuía la luz del sol…

 

 Leer fragmentos:   Austerlitz

 

 

Wilde, Oscar  El retrato de Dorian Grey: 

 

     > La conciencia y la cobardía son en realidad la misma cosa, Basil. «Conciencia» es el nombre comercial que le damos a la mercancía. Eso es todo.

 

> El placer es la única cosa acerca de la cual merece la pena tener una teoría –respondió, con su voz grave y melodiosa-. Pero mucho me temo que no puedo reclamar esa teoría como propia, pertenece a la Naturaleza, no a mí. El placer es la condición que nos impone la Naturaleza, su señal de aprobación. Cuando somos felices siempre somos buenos, pero cuando somos buenos no somos siempre felices. 

 

- ¡Ah! ¿Pero a qué te refieres cuando dices «buenos»?

- Ser bueno consiste en estar en armonía con uno mismo –respondió, rozando el tallo de la copa con sus dedos puntiagudos y pálidos-. La disonancia aparece cuando uno se ver forzado a estar en armonía con los demás. La propia vida, eso es lo más importante. En lo que se refiere a la vida que llevan nuestros vecinos, si uno quiere ser un mojigato o un puritano, puede ocuparse de ella para airear sus convicciones morales, pero no es asunto de su incumbencia. Además, el Individualismo es en verdad el objetivo más elevado. La moralidad moderna consiste en aceptar lo que la época tiene por norma, y considero que, para cualquier hombre cultura, aceptar la norma de su época es la forma más grosera de inmoralidad…

 

 Leer fragmentos:   ElRetratoDeDorianGrey

 

 

 

WolfVirginia  Orlando: 

 

> El gusto por los libros fue muy temprano. De niño fue a veces sorprendido a medianoche por un paje leyendo todavía. Le quitaban las velas y él criaba luciérnagas para lograr sus propósitos. Le quitaron las luciérnagas y casi prendió fuego a la casa con yesca. Para decirlo en una palabra, dejando al novelista alisar la arrugada seda y todas sus implicaciones, era un noble aquejado de amor a la literatura. Mucha gente de su tiempo, y aún más de su rango, escapaba a esa enfermedad y así se se veía libre para correr, cabalgar o hacer el amor a sus anchas. Pero había algunos que caían contaminados muy tempranamente por un virus que, decían, se nutría del polen de la flor del asfódelo y que llegaba con los vientos de Grecia y de Italia y cuya naturaleza era tan mortal que prendía en la mano alzada para golpearle, nublaba los ojos que buscaban apresarlo y hacía balbucir a la lengua qaue iba a declararle su amor. Lo fatal de la naturaleza de esta enfermedad era que sustituía la realidad por un fantasma, de modo que Orlando, a quien la fortuna había otorgado todos los dones -plata, lencería, casas, servidores, alfombras y camas en profusión-, solo tenía que abrir un libro para que toda aquella enorme acumulación se convirtiera en humo.

 

 

 Leer fragmentos:   Orlando

 

 

 

Wolfe, Thomas  Una puerta que nunca encontré: 

 

                - Pues, a fin de cuentas, tú eres lo que eres, sabes lo que sabes y no hay palabras para describir la soledad, la negra, cruel y dolorosa soledad que roe las raíces del silencio por las noches. Que yace junto a nosotros en la oscuridad mientras el río sigue su curso, nos colma con su desaforada canción secreta y con la inconmensurable desolación del cielo gris, y permanece con nosotros para siempre, callada, hasta que ya no podemos separarla de nuestra sangre…

 

   Leer fragmentos:    UnaPuertaQueNuncaEncontre

 

 

                                                      

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