FRAGMENTOS DE LIBROS: Mis geniales predecesores (2003) 

Mis-Geniales-Predecesores    

    Gary Kasparov. Azerbaiyán

    Ediciones MERÁN (2005)       

    Traducción de Antonio Gude

 

    

 

 

    Del Prefacio.

  

Algo decimos nosotros:

Transcribimos aquí los fragmentos del prefacio en los que Gary Kasparov, el “Ogro de Bakú”, nos expone sus consideraciones sobre los catorce campeones del mundo de ajedrez desde 1886 hasta 2003, fecha de la publicación de los cinco tomos que componen esta obra y que a ellos dedica. Es esencial que Kasparov, no sólo resalte de estos grandes campeones las características principales de su forma de entender y jugar al ajedrez, y señale los puntos más fuertes de su talento, sino que, además, lo haga con la visión de relacionar al campeón de cada época con las circunstancias sociales, las corrientes de opinión, los ideales, los acontecimientos y los problemas y avances de los tiempos que les tocó vivir; mención que, a nosotros, nos parece un gran acierto. Efectivamente, opinamos no se puede analizar de forma desvinculada a los hombres de genio de cada época de la Humanidad, y las características principales que las definieron.

   

   WILHEIM STEINITZ         

Steinitz1866

Campeón del mundo 1886-1894

     Steinitz dominó el ajedrez desde comienzos de la década de 1870. Ardiente defensor de los métodos científicos, aplicó estos como la llave que resolvería los problemas que se presentaban en el tablero. El primer paso fue seleccionar las posiciones con sus elementos integrantes, separando los signos esenciales de los que pudieran extraerse sólidos principios estratégicos. ¡Este gran suceso constituyó un punto de inflexión en la historia del ajedrez! Steinitz a menudo sobreestimaba la importancia de su teoría del juego posicional, y tenía excesiva confianza en principios abstractos. ¿Por qué fue Steinitz y por qué en su tiempo? Lo cierto es que el primer campeón era hijo de su época materialista, cuando predominaba una ingenua credulidad en la omnipotencia de las ciencias y cuando se creía que la incertidumbre podía ser definitivamente erradicada mediante el conocimiento del hombre acerca del origen y las leyes de la naturaleza.

 

  EMANUEL LASKER

Lasker

Campeón del mundo 1894-1921

Natural de Alemania, doctor en filosofía y matemáticas, Lasker fue el primero, y el único de su tiempo, en valorar el significado de los factores psicológicos en la lucha. Llegaría a convertirse en un excelso táctico y estratega, tanto más eficaz cuanto que comprendía el arte de explotar las deficiencias de sus adversarios, a veces con sutil habilidad, destreza que le permitía descubrir jugadas precisas y adecuadas. Sus profundos conocimientos de la psicología humana y su comprensión del valor relativo de la estrategia ajedrecística le permitieron ganar casi siempre en las competiciones que participaba, y conservar el título de campeón durante 27 años. ¡Un récord absoluto! ¿Quién podría cuestionar su soberanía? ¡De acuerdo, Einstein y Freud! Como suele decirse, sin comentarios…

 

JOSÉ RAÚL CAPABLANCA

Capablanca

Campeón del mundo 1921-1927

    La Máquina, como solían llamar sus admiradores al genio cubano por la clarividencia y precisión de su estilo, era el favorito del público en virtud de sus maneras refinadas y su imagen atractiva y mundana. El genial Capa parecía demoler a sus adversarios sin el menor esfuerzo, con maravillosa facilidad y elegancia. Su atractivo también radicaba en el hecho de que aparentemente conseguía triunfos brillantes sin apenas entrenamiento. Conviene que recordemos los tiempos de esperanza y optimismo, cuando el mundo se deleitaba en el sosiego, tras el miedo y la angustia de la I Guerra Mundial. Eran tiempos en los que comenzaba la exportación del modelo cultural norteamericano: la literatura de los best-sellers y las producciones cinematográficas de Hollywood. Las historias felices y heroicas, chispeantes, las sonrisas cautivadoras, y el inevitable final feliz, que dejaba atrás las guerras pasadas. Y Capa, semejante a un elegante héroe mundano y mimado del destino, no podía simbolizar mejor el espíritu de la época.

 

ALEXANDER ALEKHINE

 Alekhine

Campeón del mundo 1927-1935,  1937-1946

Descendiente de una familia noble y acaudalada, y, al mismo tiempo, ¡el primer campeón de la Rusia Soviética! Aunque antes de esto, había sufrido el dolor de los largos días de guerra y revolución. Más tarde, su emigración a Francia, donde se doctoró en derecho, su grandioso triunfo sobre Capablanca, años erráticos, victorias y derrotas, en medio del caos de la II Guerra Mundial, torneos en la Europa ocupada, acusaciones de colaboracionismo con los nazis y amenazas de descalificación…

El estilo de Alekhine es la personificación de la agresividad psicológica. Descomunal preparación previa, energía explosiva en el tablero, ambición maníaca de rematar al rival en virtud de una rica fantasía combinativa. Siempre asombroso y tan parecido a la devastadora guerra, en la sacudida Europa de mediados del siglo XX. En el último momento, el péndulo de la existencia de Alekhine osciló a uno y otro lado: el nuevo campeón soviético Botvinnik le retó a un match por la corona mundial. Sin embargo, el rey falleció prematuramente permaneciendo invicto.

 

        MAX EUWE

 Euwe

Campeón del mundo 1935-1937

Símbolo del siglo de la ciencia y la tecnología, del descubrimiento de la energía atómica y de la era de las computadoras. Reposado sucesor y divulgador de la doctrina Steinitz, “pragmático, estudioso del ajedrez y publicista” Euwe era, además, doctor en matemáticas y un destacado especialista en electrónica. Presidente, durante un tiempo de una comisión europea de ajedrez y programación, fue, asimismo, el primer campeón mundial que ejerció la presidencia de la FIDE (1970) y, en palabras de Botvinnik, “el único ajedrecista que llegó a conquistar el máximo título y que, al mismo tiempo, pudo comprender la importancia de las reglas y mantener su propia ecuanimidad en el impulso de una organización digna del campeonato mundial”.

 

   MIJAIL BOTVINNIK

Botvinnik

Campeón del mundo 1948-1957,  1958-1960,  1961.1963

En su juventud era un comunista convencido. De un estilo fío e implacable. Al patriarca de la escuela soviética de ajedrez, partidario de un profundo estudio de las aperturas y de la preparación psicológica, ¡puede considerársele una reliquia del régimen estalinista! Es indudable que Botvinnik poseía un nivel extraordinario en su época, conocía el ajedrez profundamente, lo había estudiado y practicado de forma científica y con gran profesionalidad. Sus aspiraciones al campeonato mundial datan de antes de la II Guerra Mundial, cuando las competiciones deportivas debieron ceder la palabra a la arena política mundial, convirtiéndose en instrumento ideológico de la confrontación entre el Este y Occidente. El profesionalismo en el deporte solo estaba entonces en pañales, la ciencia se concentraba en la energía atómica, en la carrera espacial y en las investigaciones cibernéticas. Recordemos que Botvinnik era doctor en ingeniería electrónica y uno de ls pionero en la programación informática del ajedrez.

 

    VASSILI SMYSLOV

 Smyslov

Campeón del mundo 1957-1958

Símbolo absoluto del comienzo de la guerra fría, comparable a la época libertaria. A la muerte de Stalin, en el 20º Congreso del PCUS, y cuando se iniciaba la rehabilitación de las víctimas de las purgas, tuvo lugar en Moscú un Festival de la Juventud… Al trono del ajedrez ascendió un hombre sensible, inteligente y distinguido barítono, que soñaba con una carrera de cantante. Los sucesos comunistas y un profundo sentimiento religioso transformaron su porvenir con una regeneración ortodoxa. En el estilo de juego de Smyslov no se distingue qué aspecto es más sutil, etéreo por su calidad en comparación con el tanque Botvinnik, ¡enfrentándose a este gigante del juego nada menos que en tres encuentros! Aunque Smyslov tenía la fuerza de campeón del mundo, ésta solo se impuso por breve tiempo. Es un campeón como de una época remota, que aspiraba a la felicidad y se batió en retirada. 

 

          MIJAIL TAL

 Mikhail-Tal

Campeón del mundo 1960-1961

Aunque solo se encontrara en el Olimpo durante un breve período récord, Tal, evidentemente, pasará a la historia del ajedrez como una brillante estrella. Su audacia, su estilo arriesgado y los perturbadores sacrificios y combinaciones de su juventud, su impetuoso y chispeante optimismo... Con ello reflejaba a la sociedad soviética, a duras penas recuperada de las tinieblas estalinistas y ansiosa por disfrutar a monos llenas de la apertura instaurada pro Jruschev. Tal se proclamó campeón en 1960, con un brillante juego que venía conquistando al público desde 19956. Su triunfo sobre Botvinnik fue el triunfo de un poeta rebelde sobre el experto materialista-tecnólogo (algo que en 1951 estuvo a punto de conseguir Bronstein, pero los tiempos no le fueron propicios). Sin embargo, a causa de su condición física durante el match-revancha, el joven romántico no tuvo oportunidad de renovar su éxito en una lucha contra el “baluarte del sistema comunista”. Por cierto que, precisamente en 1961, aparecían los primeros indicios del final de la apertura. La derrota marcaba el comienzo de la línea dura.

 

  TIGRAN PETROSIAN

 Petrosian

Campeón del mundo 1963-1969

Perfecto hijo de su época, estaba destinado a reemplazar a Botvinnik. Los sucesos del temprano “período Brezhnev” permitieron caracterizarlo como el tiempo de la obsesión por el método. En opinión de Brodsky (Joseph Brodsky, poeta, Premio Nobel de Literatura. N.D.T), el proceso de Daniel Y Siniavsky, la invasión de Checoslovaquia, se debieron, en gran parte, al estrangulamiento de la liberta de expresión… La disminución de la fe en los ideales comunistas cedió su puesto al conformismo, la precaución y la reserva. En el caso de Petrosian, que tuvo una infancia difícil, hizo de la sobriedad y el cálculo los factores naturales de supervivencia, pues solo de la calidad de su inteligencia y de sus propios recursos podría esperar un cierto grado de éxito.

 

    BORIS SPASSKY

 Spassky

Campeón del mundo 1969-1972

Un buen dandy soviético, maestro de los ataques espectaculares, un actor innato en la escena del ajedrez. Además de un alabado talento, de su valentía e independencia, es famoso por su mordacidad y manifestaciones imparciales. La diferencia en su caso es que su celebridad nunca dependió del poder, ni de mendigar informaciones o intrigas para ganar o adquirir un capital político fuera de su nombre. La conducta disidente de Spassky, en línea con otros hombres de acción culpabilizados de la ciencia y de la cultura, se manifestó debido a la hostilidad de la generación postestalinista ante la decadencia del régimen. Se sobrepuso a la nueva tendencia de emigrado… En 1976 escogió la libertad, contrayendo matrimonio con una ciudadana francesa y trasladando su residencia a París. Tras haber adquirido el penoso estatus de excampeón, la bandera roja de la URSS y el estipendio de su Comité de Deportes pasaron a un segundo término y fueron definitivamente relegados después de Linares-83, cuando consiguió el primer puesto en el torneo, superando al campeón vigente, Karpov.

 

ROBERT JAMES FISCHER

 Fischer

Campeón del mundo 1972-1975

El más “agitado” y ambiguo campeón. Su extraordinaria y continua capacidad de autosuperación por tener éxito le convirtieron en una leyenda vida del ajedrez. El enérgico estilo de Fischer está marcado por “el instinto asesino” en el tablero. La monstruosa subordinación del juego a un objetivo, la rabiosa presión reida por una voluntad monomaniáca… Este genio misántropo abandonó la escuela para estudiar a fondo el ajedrez soviético y, para entusiasmo de Occidente, ¡consiguió dominarlo! De forma implacable y con una exigencia sin compromiso, mejoró las condiciones del juego, la consideración social del ajedrez y de los ajedrecistas. Fischer modernizó en la práctica aspecto arcaicos del juego y hubiera llevado a cabo por completo la conversión del ajedrez al profesionalismo de no haber descarrillado en el camino. Pero algunos demonios de su carácter y un excesivo individualismo acabaron por convertirlo en un ermitaño, llevándolo a obrar a su modo en el proceso de desarrollo del ajedrez. Lástima que decidiera  retirarse en su mejor nivel, como también que no haya sido más equilibrado. Más que famoso entre sus contemporáneos, en plena época de los Beatles, los hippies y las agitaciones de masas estudiantiles, pero también en plena expansión de las exigencias del individuo como ser libre.

 

    ANATOLI KARPOV

 Karpov

Campeón del mundo 1975-1985

Su poderoso instinto de supervivencia viene a sumarse a su indudable talento para crear una sólida aleación compuesta por la destreza psicológica de Lasker y la irreprochable técnica maquinal de Capablanca. Favorito de Brezhnev, brillante símbolo del “estancamiento”, en la última década del régimen, cuando la URSS invadió Afganistán, y cuando lanomenklatura del partido se ocultaba en el deterioro de la ideología para ocuparse del enriquecimiento personal. Precisamente, durante esos años la Federación Internacional (FIDE) fue una organización gobernada por los países socialistas y del Tercer Mundo, la Unión Soviética y su campeón mundial, Anatoli Karpov. Corrupción, involución, cinismo y conformismo, rasgos típicos de la realidad soviética en el tiempo del ocaso comunista.  Pero el Este adoptó las sesgadas ideas occidentales para la coexistencia pacífica de dos sistemas y para disfrutar del doble estándar durante el mayor tiempo posible. Los dos encuentros por la corona  mundial entre Karpov y Korchnoi (en 1978 y 1981) representan una excelente ilustración de la época. Korchnoi, incluso como un ciudadano occidental cualquiera, aun como apátrida obtuvo la aprobación del mundo, pero apenas mereció otra cosa que las más absoluta indiferencia de la maquinaria soviética.                 

 

    GARI KASPAROV

 Kasparov

Campeón del mundo 1985-2000

En realidad, mi estilo, tal y como lo percibo, viene a ser una cierta síntesis del ajedrez de Alekhine, Tal y Fischer. Para la historia, me proclamé campoón mundial en 1985, primer año de la perestroika de Gorvachov, proceso que finalizaría con la desintegración de la URSS y la transformación más importante del mapa mundial. Además, el planeta sufrió un proceso de cambio que modificó la existencia de millones de seres humanos. En el ajedrez no podía ser menos. Después de los desesperanzados intentos de revivir el pasado (los tres encuentros con Karpov), quedó trazado un camino y también una guerra extrema, todo ello muy importante en el panorama del deporte profesional. Por otra parte, deberán pasar aún muchos años de cambios en el porvenir por el bien del ajedrez y del mundo.

 

   VLADIMIR KRAMNIK

 Kramnik

Campeón del mundo 2000-¿

En la frontera de los siglos XX y XXI en Rusia, los mismo que en Occidente, comienza el tiempo del pragmatismo de mercado y surgen las preguntas del tipo “¿qué clase de beneficios obtiene su empresa?”, o bien “¿con qué capital cuenta su organización?”. En el Olimpo del ajedrez apareció alguien que es la personificación misma de esta forma de interpretar la vida. En la categoría de los campeones, su talento se advierte a principios de los noventa cuando yo insistí para que Volodia fuera incluido en el equipo olímpico de Rusia; sin embargo, su ajedrez no alcanzó la madurez hasta nuestro encuentro del año 2000. Su juego es el triunfo del pragmatismo, una extraña síntesis de la interperetación psicológica de Lasker, la profunda preparación de aperturas de Botvinnik y la extraordinaria tenacidad de Karpov, cuya colección de partidas fue el libro de cabecera de Kramnik… No olvidemos que aunque la FIDE sigue organizando un campeonato por el sistema K.O., el título de “Champion of the World” le corresponde de plena justicia a Kramnik, quien como 14º campeón, tiene en sus manos el futuro del título.

… En tiempos de Tal se observaba, con acierto, que la historia de la lucha por el campeonato del mundo creaba no solo campeones, sino también amigos, que juntos eran brillantes competidores. Realmente, además de los campeones mundiales, hay un reducido grupo de élite entre los ajedrecistas, si bien existe una enorme masa en el desarrollo del ajedrez (algunos muy cercanos al máximo título, aunque no lo hayan conquistado, no por escasez de méritos, sino por inescrutables designios de los hados). Baste con recordar a Zukertort, Chigorin, Tarrasch, Pillsbury, Rubinstein, Nimzovick, Reti, Bronstein, Geller, Larsen, Polugaievsky, Korchnoi… Por supuesto, su estrella también es inseparable de su significado en el tiempo que vivieron, y en la obra trataré de describir, aunque sea brevemente, la trayectoria y éxitos de estos gigantes del ajedrez…

 

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