Centenario de una pionera (homenaje a Abel Forner)

Aportación de Francisco Cano Mercado. 

Con esta aportación, quiero hacer un homenaje a un gran amigo, compañero de nuestro club de ajedrez Valdenarro y que se nos fue en la mejor edad.

Se trata de un artículo publicado por Abel, el 21 de Diciembre de 2006 en el periódico digital  https://www.diagonalperiodico.net/. 

La importancia del artículo no radica solamente en que trata de reivindicar a una maestra ajedrecista injustamente relegada en los anales de los campeones, sino que, y es a lo que Abel daba más importancia, porque tuvo que pelear y competir en un mundo hecho por y para los hombres y la admira, no solo como gran campeona sino como mujer valiente. Y con este artículo, nos saca del posible error de creer que fue Judit Polgar la primera mujer que se negó a jugar los campeonatos femeninos porque se consideraba con solvencia como para competir en todos los campeonatos, sin distinción por sexo (de hecho, nunca fue campeona del mundo femenino de ajedrez). 

Este es el artículo: 

CENTENARIO DE UNA PIONERA

Vera Menchik: pasado y presente de un ajedrez futuro

Entre multitud de citas ajedrecísticas de célebres jugadores, así comode gran cantidad de simples aficionados más o menos famosos en otrosámbitos, el autor sólo ha podido encontrar en ‘la red’ una única frasedicha por la propia Vera Menchik; una pionera que revolucionó el ajedrez,de la cual se ha cumplido este año el centenario de su nacimiento.

Por ABEL FORNER FIBLA

 

menchik veraEn 1927 gana el primer open británico femenino, y al año siguiente Vera y su hermana Olga (dos años menor) quedan primera y segunda en el campeonato femenino londinense.En julio de ese mismo año, coincidiendo en tiempo y lugar con la I Olimpiada Internacional de Ajedrez (Londres, 1927), la FIDE (FederationInternational des Echecs) establece el primer ampeonato Mundial de Ajedrez para mujeres, que gana Vera Menchik a los 21años y que revalidaría en las siguientes ocho ediciones que se disputaron hasta su temprana muerte. De 83 partidasque jugó en las nueve ocasionesen que lo disputó ganó 78,empató cuatro y perdió una.

Vera Francevna Menchik(Mencikova)nació en Moscú el16 de febrero de1906. De madre británica y padre checo (nacionalidades que adoptaría a lo largo de su vida) aprendió con éste a jugar al ajedrez a los nueve años. Hacia 1921 la familia se traslada a Inglaterra donde, con sólo 15 años, Vera gana el campeonato femenino británico dando muestras de su enorme potencial.

La supremacía de Menchiken el ajedrez femenino de sué poca fue indiscutible, pero ha trascendido, sobre todo, gracias a que no se conformó con participar únicamente en competiciones para mujeres, ya que, a excepción de los campeonatos mundiales, decidió no tomar parte en otras competiciones femeninas, sino disputar únicamente torneos de máxima categoría, hasta entonces exclusivamente masculinos. Una decisión así era inaudita hasta entonces en dichos círculos y le supuso recibir duras críticas que no consiguieron desviarla des u objetivo. A pesar de su juventud ya en su debut en unt orneo de estas característicasc onsiguió romper los pronósticos al alcanzar la mitad del os puntos posibles. En su trayectoria por la élite del ajedrez mundial destacan sus terceros puestos en los torneos de Maribor 1934 y Yarmouth 1935 y, sobre todo, su segundo puesto en el torneo de Ramsgate 1929 (a sólo medio punto del vencedor, el campeónmundial Capablanca). Fue la única mujer que participó en esas competiciones de grandes maestros durante la primera mitad del siglo XX.

Un club ilustre

Cuando la invitaron al torneo Carlsbad 1929, el maestro vienés Albert Becker, intentando ridiculizarla, ironizó sobre el asunto comentando que si alguno de ellos llegaba a perder ante la señorita merecía ingresaren “El Club de Vera Menchik”. El honor de inaugurar dicho club le correspondió al propio Becker al perder ante Vera durante esa misma competición. Gracias al talento de Menchik, a Becker pronto le harían buena compañía muchos de los más ilustres jugadores de esa época dorada del ajedrez: Golombeck y Yates (tres y seis veces campeones británicos), teóricos de primer orden como Maroczy, Saemich o Colle (campeón belga), Reshevsky (ocho veces campeón de EEUU), Eliskases, Tartakower, Lajos, Steiner, Rey Ardid, Lazard, Milner-Barry, Opocensky, G. Thomas, Rubinstein(considerado uno del os mejores jugadores y finalistas de todos los tiempos) o el campeón del mundo Max Euwe... pues todos ellos (y muchos otros) fueron derrotados por Menchik. Para hacerse idea del impactos ocial que significa lai rrupción de una mujer en un ámbito dominado por hombres y comprender las dificultades añadidas que tuvo que superar Menchik, ayuda recordar que cuando en 1942(consolidada ya como jugadorade alto nivel) logró una espectacular victoria ante el célebre maestro Jacques Miesesen un match a diez partidas, el resultado final a favor deVera (6,5 a 3,5/+4=5-1) no se publicó alegándose que dicha ocultación se hacía “para no herir los sentimientos del veterano jugador” -el mismoj ugador que el año siguiente empataría su partida cone l campeón del mundo Euwe, cuatro años mayorq ue Menchik, en el famoso torneo de Hastings-.

Curiosamente, hoy en día, en una base de datos con más de 3,2 millones de partidas y más de 320 de Menchik, sólo se encuentra una entre ambos que ganó Mieses. No menos significativo es el hecho deque, tras perder ante Vera, elj ugador indio Sultan Khan(campeón de la India en 1928 y del imperio británico, 1929)n o quiso volver durante dos años a su país por miedo a lasburlas de sus compatriotas. Pero quizás más tristes en el fondo sean algunos ‘elogios’ que recibió Menchik: “No esperabaque ella viera tanto” (Max Euwe, tras una de susd errotas ante Vera Menchik)o “Es la única mujer que juegac omo los hombres” (el también campeón del mundo J. R. Capablanca). Esta última cita, con mucha diferencia la más difundida acerca de VeraMenchik, conduce a una engañosa impresión; efectivamente Vera Menchik fue única(como todas las personas),p ero no porque jugase “como los hombres”; pues ¿qué es jugar como los hombres? ¿jugar“b ien”? ¿o acaso se pasa a jugar como los hombres cuando se gana a hombres?Vera Menchik jugaba como la mujer que fue.

Actitudes socioculturales

Cuando el 26 de junio de 1944V era Menchik, junto con su hermana y su madre, fue asesinada durante un bombardeo, l caer sobre su casa del as cercanías de Londres una bomba de la aviación nazi, ya había demostrado que ‘el ajedrez’ o es un asunto exclusivo de hombres. Aunque desde os albores de este juego-arteciencia hay numerosos testimonios de mujeres jugadoras de ajedrez tanto en ilustraciones como en documentación escrita, lo que Menchik demostróe n la práctica es que la preponderancia numérica de los hombres en el ajedrez de competición no es una cuestión de aptitudes atribuibles al género, sino más bien de actitudes socioculturales enraizadas en las bases patriarcalesd e nuestra sociedad (discriminación histórica de la mujeres, desigualdad de oportunidades, educación sexista...).

Recordando la analogía, tantas veces citada por campeones del mundo, de que ‘el ajedrez’ es como ‘la vida’, si jugamos a intercambiar en la frase de la propia Menchik dichas palabras cabe pensar que, quizás, “la Inmortal” o la“Siempreviva” de Vera Menchik no sean tanto ciertasp artidas que jugó (a las que se les dio esos nombres con losq ue antiguamente se exaltaban ciertas partidas por su belleza), sino más bien lo sería dicha frase, cargada de estrategia, que suena a juego posicional, a suave pero contundentetoma de posiciones, a lucha aciente... Una magistral denuncia de un olvido forzadoa base de ocultaciones que, empezando por el pasado, intentan sustraer del presente el futuro de las mujeres: “No se debe olvidar que nosotras en‘ el ajedrez’ no tenemos pasado... y sólo tenemos presente y futuro...” (Vera Menchik).